Maravillaron a muchos, no tanto a otros, pero los Arctic Monkeys dejaron su huella en el FEP X. Foto: Diana Rey Melo Maravillaron a muchos, no tanto a otros, pero los Arctic Monkeys dejaron su huella en el FEP X. Foto: Diana Rey Melo

Lo fantástico y lo frustrante del Estéreo Picnic 2019

En su aniversario 10, el balance del FEP X deja muchos más positivos que negativos. Estrenó casa exitosamente y, por su dimensión y la calidad de músicos en escena, se ratifica como una experiencia única en el continente. ARCADIA repasa los superlativos del festival.

2019/04/08

Por Revistaarcadia.com

Mejor día

*Alejandro Pérez: Sábado. El combo de Niche y Underworld fue simplemente espectacular e insuperable. El contraste de géneros y, a la vez, la altura y recorrido equiparable de ambos conjuntos, justificó casi que todo el festival.

Mejor baterista

*Alejandro Pérez: Rico Nichols, de Kendrick Lamar. Es claro que tiene todo el concierto en la cabeza,que es la partitura viva de esas pistas de Lamar, tan marcadas por quiebres contundentes y cambios de ritmo. La manera en la que hace lo normal y enriquece lo creativo, llenando espacios y respetando silencios. Impresionante. Doy menciones especiales al conjunto de percusiones de Niche, a Matt Helders de Arctic Monkeys (Turner es la cara de la banda, Helders es el piso) y a Jack Bevan de Foals.

*Santiago Ramírez: Josh Dun de Twenty One Pilots. Salió con una antorcha para comenzar la presentación, fue performático y brindó un show lleno de acrobacias con un majestuoso solo que aceleró corazones.

 Josh Dun de Twenty One Pilots. Foto: Diana Rey Melo

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Mejor bajista

*Alejandro Pérez: Laura Lee de Khruangbin. Un personaje de la mejor ficción tarantinesca. Hermosa, con un estilo particular de bailar y económico de tocar, sin que esto l quite mérito. Laura riega las notas para complementar a su compañero guitarrista y destacarse a la vez . Doy menciones especiales a Karol ET, bajista de Mabiland, que suma muchísimo al conjunto desde su gran ejecución y, así suene a sacrilegio, también al reemplazo de Carlos Dengler en Interpol, Brad Truax. Cubrió la base, sonó espectacular.

It Just Don‘t Get Sexier #fepx

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*Santiago Ramírez: Tyler Joseph de Twenty One Pilots. Multiinstrumentista y showman, pero sobre todo un bajista que entiende que en su instrumento hay un mundo de variables para explorar con su banda.

Tyler Joseph de Twenty One Pilots. Foto: Diana Rey Melo

Mejor solista

*Alejandro Pérez: St. Vincent Virtuosa y visionaria. La mujer muñeca, una artista emotivamente cerebral, un concepto. Mención especial para Kendrick Lamar. Más allá de que su espectáculo, que a veces peca de efectista, es un ingenio, una voz de entrega sin par... también un ganador de premio pulitzer que viste Nike y un batallador tortuga al estilo kung fu, como contaron sus relatos visuales.


St. Vincent. Foto: Mauricio Florez

Mejor guitarrista

*Alejandro Pérez: St. Vincent. Verla hace pensar en tantas cosas, en un talento desbordante como el que exhibía Prince. Esto por esa facilidad con la que domina su instrumento, juega con él, pero también por hacerlo suyo desde un sonido propio. ¿Fue cruel que no tocara Cruel? Quizás, pero St.Vincent, otra virtuosa musical. Mención especial para Mark Speer de Khruangbin, que se voló unos solos con aire desértico, que subió a lo más agudo y sorprendió, en un punto, al bajar tanto como era sonoramente posible.

*Santiago Ramírez: Alex Turner de Arctic Monkeys. Aunque frío, su elegancia y actitud de estrella de rock del británico le quedan muy bien y juegan con lo que  logra con su guitarra: dulzura eirreverencia.

Alex Turner de Arctic Monkeys. Foto: Diana Rey Melo

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Mejor show de rap

*Alejandro Pérez: Alcolirykoz. A mi manera de ver, el show de los paisas estuvo lleno de virtud, de contundencia, pero también de alegría, de onda cálida y local. Ese fue el factor determinante para que los ninjas le ganaran el pulso picnic al rapero más vigente del planeta.

*Santiago Ramírez: TSH Sudaca. Letras poéticas con toda la inspiración bogotana, un gran paso para esta agrupación local que sigue creciendo y demostrando cosas muy interesantes desde la lírica.

Rap nacional de nivel mundial, los Alkolirykoz calentaron la temprana noche de viernes. Foto: Diana Rey Melo

Mejor iniciativa

*Alejandro Pérez: Pogo de chicas en Fidlar. Le pidieron a la gente abrir un espacio frente a ellos, y ahí armaron un pogo “libre de penes”al que decenas de mujeres felices se lanzaron. Es diciente como ese espacio liberó algo que usualmente el “poder masculino” suele apagar. Abran paso que muchas mujeres quieren poguear también. Mención especial: Pedida de mano, en pleno escenario, al final del concierto de Niche por parte de uno de sus integrantes.

Mejor colaboración

*Alejandro Pérez: Alcolirykoz + Rolling Ruanas: Fernando Cely, de los Ruanas no solo ofreció la melodía que llevó la canción en la que participó, tocó un solo fantástico que la elevó a la estratósfera. No le tenía fe, no me cautiva lo que hacen los RR si bien lo aplaudo, pero se justificó con honores.

Mejor cover

*Alejandro Pérez: Khruangbin y sus versiones de clásicos raperos de los noventas, y de Misirlou, ese himno que Tarantino inmortalizó en Pulp Fiction. Y de  Wicked Game de Chris Isaak: genios. Mención especial para Portugal, the Man, que reveló desde el inicio su amor por el rock pesado: tocó apartes de Metallica, Pantera, Black Sabbath, y también sumó referencias de Pink Floyd, Rolling Stones y Richie Havens.

*Santiago Ramírez: Zhu con Enter Sandman de Metallica.

 John Gourley de Portugal, The Man. Foto: Diana Rey Melo

Mejor artista latinoamericano

*Alejandro Pérez: Mula. Qué propuesta refrescante. Sin edad. Tierna y movida, llena de contagio entre gran beat y ritmos caribeños… Expusieron una vanguardia en beats con raíces dominicanas que superó toda expectativa. Música con un ritmo brutal y un alma bonita.

*Santiago Ramírez: Da Pawn. Música llena de contrastes. Los ecuatorianos demostraron que el rock alternativo puede ser agresivo y llenar de un estado tranquilo a un escenario.

Mayor onda de público

*Alejandro Pérez: Grupo Niche. Fue especial porque en su mayoría ofreció las canciones que, más allá del gusto, están tatuadas en el adn colombiano. Y cuando cobran vida en vivo, ese adn no hace más que activarse, impulsar, alegrar, recordar. Mención especial para Foals. Los decibeles del público llegaron a lo más alto, y la banda supo responder con una descarga impresionante: como si fuera la primera vez de algo que se espera por largo tiempo.

*Santiago Ramírez: Disclosure. El escenario Adidas se quedó pequeño para este dúo que puso a bailar hasta las últimas sombras de su horizonte, unas que respondieron hasta el final… sin importar si estaban a un kilómetro de la tarima.



Mejor show electrónica

*Alejandro Pérez: Underworld. Es otro nivel. Rick Smith, el “hombre que le da ritmo a mi vida, pero nunca me da avena”, como lo presentó al público su compañero Karl Hyde, fue una máquina de beats llenos de hipnosis y embrujo, Hyde, a sus 61 años es un dínamo absoluto de baile y voz, que expresó su alegría de estar en el país y la sustentó con entrega desbordante. Un cierre épico con Born Slippy, que Hyde introdujo acertadamente como “un himno que habían esperado por muchos años”, se sumó a tracks impresionantes como Juanita, Dark Train, Two Months Off, y más, incluido material de su proyecto más reciente, Drift... Todo, fue perfecto de comienzo a fin. Mención especial, Mitú.

Karl Hyde de Underworld. Foto: Mauricio Florez

*Santiago Ramírez: DJ Koze. Una presentación que no necesitó de un show de luces o animaciones impactantes para transmitir lo mejor de las últimas vibras. Místico y poderoso, no desaprovechó la última hora de vida del festival.

Mejor/peor crimen de audiencia

*Alejandro Pérez: ese espectador que en un espectáculo hermosamente concebido en escala de negros como el de Interpol, apuntara con su láser verde a la bola de brillo que colgaba en lo alto del escenario. Más allá del crimen estético que sì dolió, ¡pudo dejar ciego a alguien! Pensé sumar al loco que se subió a la tarima en Underworld pero, más allá del chiste, era entendible, no aceptable, entendible: los miles presentes queríamos abrazar a Karl Hyde o a Rick Smith.

Mejor sonido

*Alejandro Pérez: Underworld, seguido muy de cerca por Kendrick. Underworld... por la claridad de sus capas, por no saturar a pesar del voltaje de sus momentos más intensos, por sonar glorioso en sus pistas más hipnóticas como Dark Train. Mención especial a Niche. Qué maravilla es presenciar una orquesta de tanta cancha y cuerpo e historia.

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Mejor espectáculo local

*Alejandro Pérez: Alcolirykoz. Confieso, no vi a muchas bandas locales. Con Mabiland y Niche, los Alcolirykoz fueron los únicos actos locales que vi de principio a fin. Ahora, lo pongo por encima de Niche solo porque salté más, lo cual es casi una desempate técnico. De a pequeñas vistas, Pedrina busca su espacio en el mundo pop... y la canción que vi de Quemarlo todo por error me pareció jugada e interesante. Lástima que competía contra St. Vincent.


Mejor voz en banda

*Alejandro Pérez: Paul Banks de Interpol. La sobriedad elegante de esa presentación en dos tonos solo es posible gracias a la profunda voz de Paul Banks: llena de añoranza, franqueza, de plegaria callada. Mención especial para Portugal, the Man y Foals. Sus cantantes John Gourley y Yannis Philippakis contagian poderosamente, a pesar de que sus intenciones son muy distintas.

*Santiago Ramírez: Paul Banks de Interpol. Su voz es de un color indescifrable, nunca bajó el clímax del concierto y es bastante fiel a lo que uno espera escuchar en vivo.

 Paul Banks, cantante de Interpol y el bajista que en gira los acompaña, Brad Truax. Foto: Diana Rey Melo

Mejor instrumento sorpresa

*Alejandro Pérez: Trompeta ‘Alcoliryka’. ‘Listen to the Beat’, dice en un momento la vocal de acompañamiento en la canción Tararea, quizás su hit más reciente y sonado. Pero esa voz femenina no se escuchó en el FEP, en vez de ella sonó una trompeta. En ese detalle, como en sus otras intervenciones, el trompetista mejoró la experiencia de los raperos dándole un tinte separado a lo que se conoce en las grabaciones.

*Santiago Ramírez: Shekere Africano. Seun Kutti and Egypt 80 abrieron cabezas con esta calabaza de percusión menor que pone a bailar hasta al más tieso.

Peor cumplimento de horario

*Alejandro Pérez: Interpol. De 48 minutos a una hora hay 12 minutos. Más o menos tres enormes canciones más que hubiéramos podido escuchar. El único lunar de una majestuosa presentación.

Premio anticlímax

*Alejandro Pérez: Arctic Monkeys tiene la capacidad de mover la pista. También de apagarla. Por fortuna, cuando sube, sube mucho (destaco particularmente Why’d You Only Call me When You’re High y el cierre con R U Mine como antídotos para ciertos pasajes quizás demasiado calmados y lounge para mi gusto.

*Santiago Ramírez: un bache para la producción. Seun Kuti tuvo que esperar varios minutos para tocar un solo en el sintetizador. El nigeriano, al ver que no sonaba nada, recurrió a moverse y a bailar con más energía. El público se contagió y se unió a su solo corporal. Es decir, un anticlímax que pasó rápido al clímax.

Premio “revisión de circunstancias”

*Alejandro Pérez: la figura de retribución monetaria a los artistas más “nuevos” y desconocidos. Sin duda el Picnic es una plataforma de artistas. Allá tocaron en su momento bandas que hoy triunfan a distintos niveles, como Bomba Estéreo, Mr. Periné… es decir, vale de algo tocar en el festival, en exposición y en cancha… Pero...

Este año el festival decidió no pagarles a las bandas más nuevas.. Optó por facilitar la gestión de las bandas con Sayco para que pudieran reclamar lo que les corresponde -por derechos de autor- de la ejecución de sus canciones en vivo. Habrá que poner la lupa en si los artistas hicieron la tarea, y si en efecto les representó un retorno que, sí sea simbólico, deje esa satisfacción de trabajo.  

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