Simón Ghraichy nació el 26 de septiembre de 1985. Foto: cortesía Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Simón Ghraichy nació el 26 de septiembre de 1985. Foto: cortesía Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.

Simón Ghraichy: el virtuoso pianista francés hijo de un cruce de culturas

Ghraichy se presentará hoy, 15 de agosto, en el Teatro Mayor. Hablamos con él de su estilo y de la influencia musical de sus tres raíces: la libanesa, la mexicana y la francesa.

2018/08/15

Por Ricardo Díaz

El pianista francés Simón Ghraichy, de 32 años, confiesa que su gusto musical vino de un cruce de culturas: su padre es libanés; su madre, mexicana. Estudió en el Conservatorio Nacional Superior de Música de París y en la Academia Sibelius de Helsinki por la curiosidad que le producían las herencias culturales de sus padres y su educación francesa. Ghraichy ha visitado casi todo el mundo en sus giras musicales: Estados Unidos, Francia, Alemania, Holanda, Finlandia, Australia, Perú, México, Cuba, Brasil, Egipto y el Líbano. Y hoy, 15 de agosto, llegará al Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá.

Durante una una hora y 20 minutos, el músico francés ofrecerá un concierto con su estilo único, que le ha merecido incontables elogios en los cinco continentes. Entre las canciones de su repertorio se encuentran obras de clásicos occidentales como Robert Schumann, pero también de estilos tan variados como los de Ernesto Lecuona, Isaac Albéniz, Edvard Grieg, Manuel María Ponce y Arturo Márquez.

ARCADIA conversó con el virtuoso músico a propósito de su concierto en Bogotá.

¿Cómo definiría su estilo musical?

Es un estilo clásico, porque sobre todo soy un músico clásico. La formación que tuve en esas escuelas y universidades de música es una formación muy tradicional. Siempre estaba tocando Beethoven, Bach, Chopin, Liszt, Schumann y los grandes compositores clásicos. Pero luego, con los años y con mis influencias múltiples, hice de mis raíces una manera de tocar y un repertorio que fui a buscar. Así que sigo tocando música clásica porque todos los compositores que toco lo son, pero con un estilo nuevo, tal vez diferente, un poco más moderno, un poco más adecuado al siglo XXI y a nuestra época. Siempre pensé que no es por ser músico clásico y por tocar obras que tienen 300 o 200 años que uno tiene que vivir en la época de los compositores. Hay que vivir en nuestra época moderna y comunicar con un público joven y, tal vez, salir a tocar la música de los siglos pasados.

¿Cómo influyen sus raíces libanesas, mexicanas y francesas en sus interpretaciones?

No creo que mis raíces influyan en mis interpretaciones, pero tal vez sí lo hacen en mi curiosidad para ir y sacar nuevos compositores de otras zonas del mundo, diferentes a las zonas cómodas que tenemos en Europa, las zonas de repertorios clásicos de los grandes Bach, Beethoven y Mozart. Durante varios viajes en Latinoamérica, aproveché para descubrir compositores latinoamericanos, como el brasileño Heitor Villa-Lobos, el cubano Ernesto Lecuona, o el mexicano Arturo Márquez, Manuel María Ponce y también con mis viajes al Líbano descubrí muchos compositores libaneses. El año pasado hicimos un gran proyecto en París con varios intelectuales y compositores clásicos libaneses. No era música oriental. Así que creo que mis raíces influyen más en la curiosidad de ir y sacar más compositores que el público no conozca, más que salir a tocar lo mismo. Cuando toco Schumann, o cuando toco Liszt o cuando toco Beethoven, los toco según lo quieran las diferentes tradiciones: la alemana, la húngara o la francesa. Creo que sobre todo es una manera de curiosidad y de brindar al público nuevas piezas para descubrir.

¿Qué es lo que más le gusta de las culturas de cada uno de sus padres?

Creo que lo que más me gusta en la cultura libanesa es que es una cultura abierta al mundo. Los libaneses viajaron mucho desde siempre. Fueron los primeros en viajar por todo el mundo [se refiere a los viajes de exploración que hicieron los libaneses de la antigüedad, los fenicios, por todo el Mediterráneo, fundando ciudades tan importantes como Cartago, al norte del actual Túnez]. El libanés… no sé qué es el libanés: es colombiano, es mexicano, es brasileño, es francés, es canadiense, es chino. Hay libaneses por todas partes del mundo. Esto da a la cultura del Líbano una abertura muy grande al mundo y una facilidad de comunicarse y de adaptarse a todas las situaciones. Creo que es una parte de mi herencia, porque me siento en mi casa, hablo varios idiomas y me aclimato de manera muy fácil por todos lados. Eso es lo más importante de mi herencia libanesa.

Luego, por parte de mi mamá, por la cultura mexicana, que me encanta también. Me encanta la música mexicana, la comida, el tequila. Además, mi mamá es de Guadalajara, de Jalisco, cerca de Tequila, así que creo que lo que más me impresiona de la cultura mexicana es la gastronomía, pero es un país tan diverso. Cada parte tiene su propia identidad. Igual que los libaneses, no existe un solo tipo de mexicano. Existen varias culturas, varios tipos de mexicanos en medio de ese gran país. Es tan grande que creo que conozco mal. Pasaría uno la vida entera tratando de descubrir su propia cultura.

¿Qué es lo que más le emociona de Colombia?

Me emociona mucho visitarla y empezar la gira con mis conciertos en Bogotá. Siempre he querido visitar a Colombia y nunca se presentó la oportunidad hasta ahora. He escuchado que Bogotá es una ciudad maravillosa, muy bonita. Es una ciudad de cultura y de fiesta. La gente es muy amable. Tengo muchos amigos colombianos aquí en Europa. Tengo otros que están en Bogotá. Estaré muy contento de verlos otra vez. Son gente que conocí aquí en París.

Lamentablemente, no tendré tiempo de visitar más porque es un país inmenso. Me hubiera encantado ir a visitar, por ejemplo, el desierto de la Tatacoa o a Caño Cristales, pero bueno, será para un próximo viaje. Por el momento estoy muy emocionado de compartir mi repertorio con el público del Teatro Mayor de Bogotá.

¿Cuál es su percepción del talento colombiano en la música?

Creo que Colombia es un país con muchísimo talento musical, un talento presente en el extranjero también. Me acuerdo de mis años de estudios en el conservatorio de París. Había una clase de composición con puros estudiantes colombianos: como cinco o seis compositores colombianos que vinieron a perfeccionarse en París y ahora siguen viviendo aquí. Veo por las redes  sociales lo que hacen. Creo que hay mucho potencial. Además, el segundo día de mi estadía en Bogotá, el jueves 16 de agosto, tengo un encuentro con jóvenes músicos y estudiantes en la Universidad de los Andes. Estoy muy emocionado, porque creo que va a ser un momento de compartir y de reflexión sobre la música clásica y la música en general.

¿Conoce algo de la música tradicional colombiana?

La conozco muy mal, porque es mi primera vez en Colombia. Así, aprovecharé mi estancia para descubrir más música, tal vez tradicional u otra. Creo que será un viaje muy interesante, muy pedagógico para mí también, porque será todo un descubrimiento de una cultura nueva. Lamentablemente, solo estaré cinco días.

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