"Tuve un abuelo francés, así que aprendí muchas canciones francesas. Y luego me enamoré de algunas melodías del Brasil", explica Stacey Kent. "Tuve un abuelo francés, así que aprendí muchas canciones francesas. Y luego me enamoré de algunas melodías del Brasil", explica Stacey Kent.

“Toda la belleza emana de la misma fuente”, Stacey Kent

Una de las voces actuales más importantes del jazz se presenta este 4 de febrero en Bogotá (Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo) y el 8 de febrero en Medellín (Teatro Metropolitano). ARCADIA habló con ella acerca de su trayectoria, su voz y la relación especial que tiene con un Premio Nobel de Literatura.

2020/01/23

Por Juan Carlos Garay

Cuando se habla de las cantantes femeninas de jazz, inmediatamente nos remontamos a una época de oro, cuando en el panorama brillaban estrellas como Ella Fitzgerald. Pero la escena actual también tiene figuras contundentes, con una discografía amplia y con la intención de traspasar fronteras, ya que su música puede lindar con la chanson francesa o la bossa nova brasileña. 

La presencia de Stacey Kent en nuestro país es una excelente noticia, porque será la oportunidad de ponernos al día en el arte del jazz vocal. Junto con Madeleine Peyroux y Norah Jones, Kent hace parte de una generación que retoma el gusto por el jazz clásico pero que suma las inquietudes estéticas y globales del siglo XXI. Estará el 4 de febrero en Bogotá y el 8 de febrero en Medellín.

Remontémonos al inicio de su carrera: ¿Cómo descubrió su voz?

Cuando era niña cantaba de todo, cualquier cosa, y en el camino me enamoré del jazz. Sentía que era muy natural cantar ese género, que es algo así como la música clásica de los Estados Unidos. Pero también tuve un abuelo francés, así que aprendí muchas canciones francesas. Y luego me enamoré de algunas melodías del Brasil, que también fui sumando a mi repertorio. Pero todo esto era una actividad privada, mientras crecía; en un principio yo no sabía que iba a convertirme en cantante profesional. 

O sea que, desde siempre, existió la inquietud por las canciones en diferentes idiomas. ¿Cómo se prepara cuando va a interpretar algo en francés o en portugués? ¿Estudia la letra, la pronunciación, la fonética?

Bueno, yo crecí con este abuelo francés, de modo que en la casa éramos bilingües. Y creo que hablar diferentes idiomas hace que uno abra la mente. Cada idioma tiene sus expresiones, pero también hay algo físico en la pronunciación; por ejemplo, en el francés trabajas más los músculos de la boca. Entonces cantar en otro idioma trae una sensación física diferente. Y luego tenemos la poesía: cada idioma trae una sensación diferente, pero me encanta eso. No podría cantar solamente en inglés porque todos los idiomas me enriquecen.

A pesar de ser estadounidense, su carrera se disparó en Londres, en el famoso club Ronnie Scott’s. ¿Qué diferencias existen entre la escena europea y la norteamericana del jazz?

Hasta el momento me he presentado en 55 países y he descubierto que el público, de alguna manera, es el mismo. Eso me encanta. Las personas que se sienten atraídas por la música que yo hago tienen mucho en común. Desde luego hay diferencias, pero son sutiles; la gente comparte los mismos deseos, las mismas tristezas, las mismas esperanzas. Por eso para mí esta música es universal.

Hace un tiempo, el perfumista Jean-Claude Ellena la mencionó a usted como una de sus inspiraciones. ¿Que el jazz inspire una fragancia no tiene algo de sinestesia, de fusión de los sentidos? 

Me encanta que me pregunten eso porque, para mí, toda la belleza del mundo emana de la misma fuente: la madre naturaleza. Así que puede ser algo visual, auditivo u olfativo. Cuando uno sale a caminar por las montañas están presentes todos los sentidos. Y todas esas sensaciones están conectadas. Entonces, cuando Jean-Claude Ellena dice que va creando sus perfumes mientras escucha cierta música que lo inspira, para mí tiene todo el sentido. 

Muy pocas cantantes en el mundo pueden decir que escriben canciones con la colaboración de un Premio Nobel de Literatura. En varios de sus discos aparecen coautorías con Kazuo Ishiguro. ¿Cómo empezó esa relación?

Todo empezó cuando a Ishiguro lo invitaron a un conocido programa de la BBC que se llama “Desert Island Discs” (Los discos de la isla desierta). Es un espacio en que entrevistan a gente famosa y le preguntan qué discos se llevaría a una isla desierta, y allí hizo sonar una de mis canciones. Nunca nos habíamos conocido; yo no tenía idea de que él conocía mi música, pero yo era fanática de sus novelas. Fue todo un honor. Así que me puse en contacto con él a través de la BBC y, para hacer corta la historia, nos hicimos amigos. 

Uno piensa sobre todo en los relatos de “Nocturnos” de Ishiguro como algo cercano al género canción. ¿Qué tanto hay de música en los escritos de él y de narrativa en las canciones suyas?

Pienso que me siento atraída por la obra de Ishiguro, y él por mi trabajo, porque compartimos una visión. Experimentamos el mundo de manera similar. Así que fue un paso lógico cuando empezamos a hacer canciones juntos, mi esposo Jim Tomlinson, Ishiguro y yo. 

Finalmente, viene por primera vez a Colombia. ¿Con qué nos vamos a encontrar?

Estoy animada y feliz. Será mi primera vez en Colombia y hay mucha música que quiero compartir con ese público. Así que desde ya estoy armando la lista de canciones y les aseguro que es una selección muy cuidadosa. ¡Vamos a tener un par de noches hermosas!

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