Nito Mestre, cofundador de Sui Generis. Nito Mestre, cofundador de Sui Generis.

'Yo no me quedo en la nostalgia del pasado': Nito Mestre de Sui Generis

Antes de su llegada a Colombia para su conferencia 'ABCDario del Rock' en Gaira Café, hablamos con esta leyenda del rock argentino sobre la actualización de los clásicos, sobre política, música y cómo combatir la nostalgia en estos tiempos.

2018/09/04

Por RevistaArcadia.com

La feroz fama y el alcance musical que lograron Carlos Alberto “Nito” Mestre y Charly García en los setenta con Sui Generis siguen dejando estelas. Casi cincuenta años después del furor de su carrera, y atravesado por sus proyectos en solitario, Mestre ha seguido labrando su trayectoria pública con un conversatorio llamado ‘ABCdario del Rock’, que viene presentando en varias ciudades de Latinoamérica. Allí, esta leyenda del rock argentino, a través de una entrevista íntima, cuenta detalles de los años de Sui Generis junto a Charly, sus procesos de vida después de su rehabilitación del alcoholismo, su relación con la música y la dictadura, así como detalles de su recorrido en la industria musical actual.

ARCADIA habló con él antes de su conferencia este miércoles 5 de septiembre en el GML Auditorio de Gaira Café.

¿De qué se trata el ‘ABCDario del Rock’ que te trae de vuelta a Colombia?

El ABCDario es una charla que yo empecé a hacer hace unos nueve años, más formalmente hace cinco, a raíz de un pedido que un intendente me hizo cuando pusieron las estatuas de Sui Generis en el lugar donde nació la banda en Mar del Plata. El hombre me pidió hacer un par de charlas para los chicos de colegios y universidades. En ese momento la di muy naturalmente y me encontré con un exbaterista mío a quien le encantó. La empezamos a profundizar y, desde entonces la venimos haciendo. Tan importante se ha vuelto que le han dado el carácter de "interés cultural" en el senado de la provincia de Buenos Aires. Es una recorrida de mi vida, de la vida de un artista entre sus puntos buenos y malos: desde cómo empecé, mis padres, mi colegio, cómo conocí el Sui Generis, cómo armé mi primera banda, hasta mi relación con la dictadura y la censura. También mi problema con el alcohol y mi rehabilitación, cómo llevo las redes sociales y asuntos de la música en la era internet.

Pensando el espíritu retrospectivo desde el que está articulada la charla, ¿cómo ves, después de tantos años, los efectos de proyectos como Sui Generis o Los Desconocidos de Siempre? ¿Cómo llega esa música ahora a los tiempos de ahora?

Esa perspectiva, esa forma como recorro mi vida, hace que las charlas y mis recuerdos de esa época tengan siempre una dosis de algo distinto. A raíz de esto he pensado que quiero escribir un libro sobre mi vida, un libro itinerante. Soy un tipo que se fija mucho en lo que se hace desde el presente: a veces cuando cuento cosas mías que han pasado hace mucho tiempo pareciera que estoy contando la vida de otra persona. No me quedo en la nostalgia de "Uy, lo lindos que eran esos viejos tiempos". Sí, no soy nostalgioso: creo que cada cosa cayó en el lugar que debía y creo que supe aprovechar cada paso que hice.

Lo de Sui lo veo como un enorme regalo por el cual trabajamos mucho. Es una bendición, una energía que hemos tenido y seguimos teniendo para hacer felices a muchos. Ese es el punto que yo busco ahora: cuando terminan los shows, veo lo felices que están las personas. Y se llevan esto como un regalo. Por eso, cuando hacemos los conciertos nos molestamos mucho en hacer una linda selección de temas, donde muestro toda mi carrera, incluyendo mucha cosa del Sui Generis, por supuesto, más unas pinceladitas de cosas más nuevas.

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¿Y, en esa revisión, no te ha llegado a hartar la repetición, digamos, de los temas de Sui Generis, cuando recientemente te has esforzado por actualizar tu propuesta musical?

Yo hice esta misma pregunta como espectador, se la hice a Paul McCartney. Tuve la oportunidad de cantar ante McCartney en tres estadios aquí en la Argentina. Cuando vino la primera vez estuve con él en los camerinos, pudimos dialogar muy fluidamente y él también vino a ver mi show. En ese proceso encontré un paralelismo, de alguna manera, entre la finalidad de los Beatles y la finalidad de Sui Generis. Al final, no es hartarse de los temas, sino de darle a la gente un poco de amor, pegarle a la gente buena energía, para que sepan que estamos de su lado. No es que me haya quedado anclado al pasado. Yo también le pregunté a McCartney: "¿Y seguís cantando las canciones de los Beatles?". Y él: "Por supuesto, todavía las disfruto". Tanto él como yo pensamos que si ya no nos gusta esa canción pues no la cantamos más y punto.

Hay montonazos de canciones, pero las de Sui Generis las adoro, me encantan, amo cantarlas y ver lo que producen en la gente. Cuando las estoy cantando, no las estoy cantando ayer. Cuando escucho esas versiones viejas de Sui, me gustan más las canciones ahora: están mejor cantadas, mejor tocadas. Aquello ha quedado para quienes prefieran esas versiones, y yo entiendo que eso puede gustar más porque fue lo primero que se escuchó, el primer amor. Pero musicalmente hemos crecido muchísimo y eso se siente: he grabado 26 discos, de los cuales solo 5 son de Sui, el resto son de otros. No me molesta en lo más mínimo, me resulta apenas natural.

Tu música, en cierto momento, tuvo ese componente de estar anclada a una actualidad particular y posicionarse frente a ella. Hace cuarenta años era muy política, vibraba de un espíritu de encarar la dictadura. ¿Cómo ves eso con relación al clima político argentino de la actualidad?

El clima que se ha vivido hasta ahora en la Argentina ha sido muy complicado. Yo busco que mis canciones impulsen a seguir adelante, que tiren una energía para avanzar pese a las dificultades. A diferencia de otros músicos, no hago hincapié en que sea una canción que te deprima frente al presente y que, si tenés un balcón cerca, terminés lanzándote. Ese es el riesgo de cierto rock frente al contexto: alimentar la idea de que "no hay remedio". Hasta en los peores momentos, y las crisis en mi vida son más de una, lo que me ha salvado es no frenar, no quedarme atascado en ella, como lo que ha ocurrido en la Argentina.

Últimamente, me adecúo. Eso no significa que estoy de acuerdo con los políticos, porque realmente estoy decepcionado de una enorme gama de políticos de todas las épocas: no han cumplido con las expectativas que yo tenía de lo que iba a ser el país cuando yo era joven y luchaba por él. De ahí queda la pregunta: ¿sirvió para algo la música? Sí, sirvió para hacer feliz a la gente, sigue sirviendo para eso, para despertar conciencias. Los que manejan la política tienen un poder fenomenal de propagar, confundir y llevarnos de un lado al otro. Es muy difícil combatir eso con una canción. La canción despierta sensaciones, sentimientos, pero no es un manual de lo que vos debés hacer, en ningún caso. Si es panfletario y no tiene una dosis artística, para mí deja de ser música y se convierte en panfleto. Yo no soy un político, soy un músico; sin embargo, hay que seguir luchando contra el monstruo que es el Estado.

Algunos músicos sienten que muchas veces el potencial de transformación de la música se está viendo cada vez más comprometido, por como ha cambiado el contexto y las industrias. ¿Qué sientes? ¿La música todavía tiene ese potencial de transformación de la realidad?

Puede colaborar, pero transformar y generar una revolución, no. Yo creo más que los artistas, no solo los músicos, colaboran cuando no se quedan en la creación artística sino que salen a hacer cosas: cuando dar una charla, cuando, en mi caso, visito orquestas juveniles donde apoyo espacios que sacan a chicos de la calle o de la droga. Uno puede dar coraje, como el otro día que fui a donde un grupo de chicos y les dije: "Durante tres años con Charly nos echaron de todos lados por ser malos, nos cerraban la puerta en la cara. No se achiquen cuando les dicen que deben mejorar, deben ponerse más fuertes". Mi consejo es que sean insistentes. En toda esa clase de energía que se transmite no solamente con las canciones sino con lo de alrededor de tu vida.

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