. .

Dos mujeres

La columnista Marta Ruiz explica qué hay detrás del odio hacia Íngrid Betancourt y Piedad Córdoba.

2010/10/13

Por Marta Ruiz

Están en orillas diferentes, pero curiosamente sus destinos se han cruzado en estos días. Íngrid Betancourt y Piedad Córdoba han copado las primeras planas de los diarios y los noticieros. La primera por cuenta de No hay silencio que no termine, memorias de su cautiverio de seis años en un campo de concentración de las Farc, del que fue liberada en 2008 por el Ejército. La segunda porque fue destituida como congresista de manera fulminante por el Procurador General y castigada con 18 años de inhabilidad, es decir, toda la vida política que le queda. Se le acusa de haber transgredido las fronteras de su papel como facilitadora para la liberación de varios secuestrados.

Para leer este artículo completos:

Ed. 158

Este contenido hace parte de nuestra edición impresa: exclusiva para suscriptores.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en REVISTA ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 158

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.