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El mandato ético de no dejarlos en el olvido

Las decenas de pares de ojos que hay en el Museo de la Memoria de Rosario evocan a los miles de desaparecidos y asesinados que ya no pueden ver la luz de este mundo. Son modos sutiles de evitar el imperio de la amnesia social.

2014/09/24

Por Rubén Chabado*Argentina

Nada, absolutamente nada, tiene la capacidad de reparar de manera íntegra el daño perpetrado por la violencia cuando arrebata de nuestro lado a quienes más queremos. No hay forma alguna de que sus corazones vuelvan a latir como lo hacían un segundo antes de que ese hachazo invisible y homicida se los llevara de este mundo. Y, sin embargo, todos sabemos que algo debemos hacer con la memoria de esos ausentes, algo que los inscriba en una forma del recuerdo para que no queden como parias vagando en el limbo del olvido.

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