"A mí, más que un disidente y un inconforme, el nobel austríaco me parece un gilipollas. Si uno sabe que alguien mató a mucha gente, no se acerca a estrecharle efusivamente la mano. Menos todavía, le canta un panegírico en sus funerales", escribe Mario Jursich. "A mí, más que un disidente y un inconforme, el nobel austríaco me parece un gilipollas. Si uno sabe que alguien mató a mucha gente, no se acerca a estrecharle efusivamente la mano. Menos todavía, le canta un panegírico en sus funerales", escribe Mario Jursich.

El problema con Peter Handke: una columna de Mario Jursich

"A mí, más que un disidente y un inconforme, el nobel austríaco me parece un gilipollas. Si uno sabe que alguien mató a mucha gente, no se acerca a estrecharle efusivamente la mano. Menos todavía, le canta un panegírico en sus funerales", escribe Mario Jursich.

2019/10/29

Por Mario Jursich

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