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  • Foto: Daniel Reina.
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  • Espantos en un spa

    Carolina Sanín cuenta su experiencia en un spa bogotano.

    2010/11/18

    Por Carolina Sanín

    Visité por primera vez un spa como tal. Y escribo “como tal” porque llevo tanto tiempo corrigiendo esa expresión —usada por mis estudiantes de literatura en frases como “Celestina, como tal, es una alcahueta”, y por los empleados de las empresas de servicios públicos en frases como “dentro de dos horas, como tal, le quedará conectado su servicio de internet”— que, para vencer la fobia que me produce, me prometí usarla en la próxima primera oración que escribiera, tal como la niña que decide encender la luz de su habitación para mirar debajo de la cama y ver por fin el espanto que la acecha.

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