Jacques-Louis David, La muerte de Sócrates (1787) Jacques-Louis David, La muerte de Sócrates (1787)

Los amores de los maestros

Quien ve al maestro enamorado por ello le pierde toda forma de respeto… ahhhh, es humano, como nosotros. Él mismo no se conocía tal torpeza, no sabe qué lo queja. Yo sostengo que Sócrates fue juzgado en ese delicado instante…

2016/03/23

Por Roberto Palacio

El primer testimonio poderoso del amor de un maestro viene de los diálogos de Platón. En el Simposio, Sócrates viste sus mejores sandalias para ir a visitar a Agatón, un joven que lo atrae. Confieso que no he encontrado imagen más conmovedora en la historia de la filosofía que la del enjuto Sócrates acicalándose por amor, en sí misma una lección para los que creen que la filosofía se diluye en problemas técnicos. Pero al llegar, no puede entrar… se queda en el dintel por temor a encontrarse con él: buscaba algo, las palabras precisas. El amor es un campo en donde el maestro no sabe más que los demás. Podrá teorizar, podrá hacer finas distinciones, pero cuando se enamora es un burro torpe como todo el resto de la humanidad. Sus teorías penden de un hilo no ante el examen, sino ante la práctica del amor.

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