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  • Tejado florecido en una casa del centro de Bogotá.
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  • La nueva Babilonia

    Antonio Caballero presta especial atención a los techos florecidos de algunas casas bogotanas.

    2010/11/18

    Por Antonio Caballero

    Los tejados de teja árabe de barro son muy bellos. Muy eficaces también, con sus anchos aleros, contra los excesos del sol o de la lluvia. Los trajeron a América los españoles de la Conquista, y contribuyeron lo suyo al esplendor de la arquitectura colonial del continente. Pero tras la Independencia, y por motivos más políticos que estéticos, empezaron a perder terreno frente a la arquitectura republicana, afrancesada y neoclásica, hecha de volutas para cielos nórdicos. Y en Colombia, en particular, hubo a mediados del siglo XX un momento indeterminado pero trágico (¿tal vez el Nueve de Abril de 1948, cuando fue incendiada media Bogotá?) en que cedieron definitivamente el paso a los áticos de azotea plana y a los edificios llamados “de estilo internacional”, que también tienen encementadas y planas las cubiertas.

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