Despecho fantasmagórico

Chucky García reseña "Egippto Reqien Rasqa Pa Cielito" de Velandia y la Tigra.

2011/06/23

Por Chucky García

Podría ser el título de una noticia en El Espacio sobre un suicida que se arrojó al Salto del Tequendama y no, es solo el encabezado de esta reseña sobre el nuevo álbum del compositor, guitarrista y cantante santandereano Edson Velandia, a quien le han puesto apodos como Jimmy Hendrix de la montaña o Frank Zappa tropical por su estilo apasionado y genial en el que mezcla lo eléctrico del rock con la sencillez de la música campesina, entre otros. Ahora bien, así como dicen que en el Salto todavía hay almas en pena, a este sentido disco de edición independiente también lo ronda un fantasma: el de Cielito, una compañera de viaje de Velandia que murió de 20 años y en las circunstancias que dice la canción Cielito murió en Egippto, incluida en esta novedad discográfica: “Cielito llegó a mi casa, Cielito trajo un vinito / Si muere el vino, tenemos güaro / Cielito sacó un tarrito, Cielito lo echó entre el güaro / Tarrito me dio sueñito, Cielito no se paró”.

 

El nombre de Cielito apareció por primera vez en Once Rasqas, debut de Velandia y La Tigra y uno de los diez mejores discos nacionales de 2007 según la revista Semana. En aquel entonces Edson Velandia (en la actualidad un referente de la canción colombiana) la mencionó en el tema Fantasmagórica; y tres años después grabó una pieza que tenía el mismo sentimiento de duelo y al que llamó Calavero, tema central de 728 Ambulancias, banda sonora de La sociedad del semáforo, coescrito con el director de la película, Rubén Mendoza.

 

Pero en esta primera misa de réquiem de Velandia y La Tigra las baladas fantasmagóricas dejan de ser esporádicas y Cielito aparece en los once tracks iniciales, aunque en el primero —un rezo a dos voces titulado La mamá— quien figura junto a Velandia es su madre, Doña Ceci, acompañada a su vez por las notas de un violín, un contrabajo y un timbal sinfónico. En el repertorio también están como invitados los artistas nacionales DJ Trucha y Lido Pimienta (en la segunda de las dos versiones que hay de Oración, una composición que combina la voz de Pimienta con los sonidos electrónicos de Trucha y un bajo semihueco y desafinado); y a excepción del tiple de Cielito murió en Egippto y de los instrumentos usados en La mamá y en Oración, todo el álbum está hecho solo con voz, guitarra acústica, teclado y percusión, e interpretado en formato de trío, que es como ahora se presenta en vivo Velandia y La Tigra.

 

Edson Velandia, Henry Rincón y Daniel Bayona —con Camilo González en el timbal y la ingeniería de grabación y Sergio Jaimes en la asistencia de producción, el backline y el contrabajo— grabaron el nuevo material en una sola tarde en el salón principal de la casa cultural El Solar de Bucaramanga; usando solo una grabadora portátil para registrar el sonido, la Zoom R16, que según Velandia funciona con pilas y que en estos tiempos de discos saturados de tecnología parece un dato salido de alguna de sus coplas surrealistas y picarescas, a la vieja usanza del folclor santandereano y cundiboyacense, especialmente de la carranga.

 

Con esta forma de grabación directa, lo cierto es que este artista radicado en Piedecuesta quiere matar el filtro del estudio y marcar un nuevo punto de partida en su trayectoria, entre la que también se destacan una grabación con el Jardín Infantil La Ronda (Sócrates, 2007, un disco infantil inteligente y de los pocos en entrar a la programación regular de la Radio Nacional de Colombia); y un segundo álbum “rasqa” con La Tigra (Superzencillo, 2009) que también fue uno de los diez del año para Semana y que de “rasqa” tiene todo lo que se espera de algo que lleva esa etiqueta creada por Edson Velandia para definir el eclecticismo y el absurdo, lo políticamente incorrecto y musicalmente serio de su obra.

 

A las conmovedoras y disonantes canciones originales de Eggipto Requien Rasqa Pa Cielito le agregó 13 más que habían sido publicadas con anterioridad, algo así como los “lados B” de sus tres primeros discos de estudio con La Tigra, incluyendo su anterior Oh, Porno! (2010).

 

Egippto Reqien Rasqa Pa Cielito

Velandia y La Tigra

Cinechichera, 2011

$22.000

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