. .

En nombre del arte

José Alejandro Cepeda reseña Sacrificium de Cecilia Bartoli.

2010/12/15

Por José Alejandro Cepeda

Hubo un tiempo en Europa, en los días gloriosos del período barroco, en el que fue impensable que la voz humana se expresara sin la virtuosidad omnipresente de los castrati. Aquellos hombres castrados en su juventud se convirtieron a través de su mutilada sexualidad, su trastornada identidad y su desequilibrio emocional, en instrumentos musicales vivientes de sublime belleza. Ya desde el imperio de Bizancio (330-1453) se vislumbraban los milagrosos registros de soprano, mezzo-soprano y contralto de los eunucos de la corte, irradiando una forma única de sensualidad, poesía y tragedia. Un esplendor y una extravagancia que la ágil cantante italiana Cecilia Bartoli, junto a Il Giardino Armonico y la dirección de Giovanni Antonini, recrea con respeto y virtuosismo.

Para leer este artículo completos:

Ed. 163

Este contenido hace parte de nuestra edición impresa: exclusiva para suscriptores.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en REVISTA ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 163

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.