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La vanidad de Tom Ford

Andrés Borda reseña Un solo hombre, película de Tom Ford.

2010/06/29

Por Andrés Borda

Tal vez lo que más moleste de Un solo hombre tenga algo que ver con esa máxima de Orson Welles según la cual las películas se parecen al que las hace. Tom Ford, el exitoso diseñador norteamericano que hizo historia dentro del mundo de la moda al salvar a Gucci de una quiebra inminente a mediados de los noventa, escogió para su primera película como director y guionista la historia que Christopher Isherwood publicó a manera de novela en 1964: la dolorosa vida de George, un académico homosexual que pierde a su amante en un accidente automovilístico y que ahora, en la Inglaterra de mediados de siglo, contempla el suicidio como su única alternativa; es el espejo a través del cual Ford, a punto de cumplir 50 años, quiere examinar su propia vida. Era, según dice, una historia que sentía muy cercana: la homosexualidad del protagonista y la suya, y la edad madura de ambos son los puntos en común que Ford cita cuando explica por qué esta historia y no otra para su primer trabajo cinematográfico.

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