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Paisaje con familia

La película 'Nuestra hermana pequeña' de Hirokazu Koreeda tiene un extraño magnetismo: lograr convertir el tópico en revelación. Una reseña de Pedro Adrián Zuluaga.

2017/04/22

Por Pedro Adrián Zuluaga

Pierde el tiempo quien busque en Nuestra hermana pequeña el placer de la “gran historia”, un estudio profundo de personajes o algún tipo de desvío formal y narrativo. La película del japonés Hirokazu Koreeda sucede ante nuestro ojos de manera tan previsible como los cambios de estación o el florecimiento de los cerezos. Las tres hermanas protagonistas son solteras y comparten una vieja casa familiar donde viven sin sus padres, que las han abandonado. En el entierro del papá, al comienzo de la narración, las jóvenes conocen a una media hermana y deciden invitarla a vivir con ellas. Todo el devenir de esta familia que se fractura y se recompone a cada paso está anunciado de forma tan clara que la atención se desplaza de la información a la sensación. Solo si se permite ese movimiento, el espectador salva la experiencia.

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