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Sin gentilicios

Luis Daniel Vega reseña The great fine line de Ricardo Gallo's Tierra de nadie.

2011/03/30

Por Luis Daniel Vega

La primera vez que oímos hablar del pianista Ricardo Gallo fue en el 2004, cuando se dejó ver en La revuelta, disco de la agrupación bogotana Asdrúbal. Poco después de grabar junto a ellos viajó a Nueva York, donde se quedó a vivir por largo tiempo. Allí, en la Universidad Stony Brook, conoció al trombonista Ray Anderson, quien se convirtió en su profesor y, a la postre, en su colega. Ninguno de los dos se imaginó que seis años más tarde entrarían al estudio para darle vida a The Great Fine Line, quinta placa de Gallo luego de tres discos en cuarteto (Los cerros testigos, Urdimbres y marañas y Resistencias, todos ellos editados por el colectivo La Distritofónica, del que es miembro activo) y Meleyólamente, en dúo al lado del guitarrista Alejandro Flórez.

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