Cortesía Cámara de Comercio de Bogotá. Cortesía Cámara de Comercio de Bogotá.

ARTBO, un espacio para todos

En sus 140 años, la Cámara de Comercio de Bogotá celebra la edición número catorce de la Feria Internacional de Arte de Bogotá entre el próximo 25 y 28 de octubre. Con setenta galerías de 20 países, hoy no solo es una plataforma de visibilización del arte nacional e internacional, sino también un espacio para incentivar la formación de públicos.

2018/10/22

Por María Rivas*

Este artículo forma parte de la edición 157 de ARCADIA. Haga clic aquí para leer todo el contenido de la revista.

Uno de los aspectos más cautivadores de la evolución que ARTBO ha vivido en sus catorce años de existencia tiene que ver con que la feria se ha venido convirtiendo en un espacio cada vez más diverso y abierto y, de esta manera, en uno asequible para todos los públicos. Este proceso ha estado a cargo de los comités curatoriales que buscan, según explican sus integrantes, “darles siempre un aire fresco a las exhibiciones”. El esfuerzo se ve hoy traducido en una multiplicidad de secciones; en diversos formatos e iniciativas de mercado; en oportunidades pedagógicas y creativas de formar parte de los procesos más íntimos del mundo del arte –junto con profesionales y académicos–, y en el hecho de que, como dice su propia directora María Paz Gaviria, “además de un fuerte componente comercial, varias secciones de la feria están dedicadas a contenidos no comerciales de divulgación”.

La Feria forma parte del programa ARTBO de la Cámara de Comercio de Bogotá que a lo largo del año desarrolla acciones para el fortalecimiento de las artes plásticas, y más allá de su relevancia como una plataforma de relacionamiento comercial, esta diversidad y trascendencia como proyecto y espacio cultural es quizá su mayor particularidad. Para entender esta fortaleza es necesario darle una mirada a la dinámica que la hace posible: su muestra, que en esta edición reúne más de 3000 obras, 350 artistas y setenta galerías de 21 países, y que abarca proyectos ambiciosos, muchos de ellos de artistas emergentes o experimentales, que le permiten a cualquier persona que pise los 13.000 metros cuadrados del Gran Salón de Corferias establecer un vínculo renovado con el arte mediante la apreciación o la pedagogía.

A María Paz Gaviria y su equipo los motiva, según ellos dicen, la convicción de que “la apreciación artística siempre comienza por un acercamiento”. Siguiendo esa idea, en los últimos años han logrado llevar el crecimiento gradual de la feria de manera paralela y coordinada con una selección cada vez más cuidadosa, orientada no solo a ofrecerles oportunidades a artistas emergentes, sino también a incentivar la formación de públicos. Esto tiene que ver tanto con secciones comerciales como Principal, Proyectos, Referentes y Sitio, como con las no comerciales: Foro, Artecámara, Libro de Artista y Articularte.

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El arte de conocer

Para comprender exactamente qué quiere decir que ARTBO encarne hoy una oportunidad de “acercamiento” es pertinente recorrer la feria. En 2018 está compuesta por espacios que desafían lo convencional, diseñados específicamente para la formación del visitante y del joven artista, así como para la interacción y la creación. Un ejemplo de esto es Articularte, un espacio a cargo de los curadores María Adelaida Samper y Gabriel Zea, también conocido como Banco artístico de conocimiento experimental. Articularte está premeditadamente construido para sensibilizar a los menos expertos y dar lugar a la experimentación. Quien visita el espacio encuentra, en talleres y laboratorios, la posibilidad de acercarse a las prácticas del arte contemporáneo y a sus lógicas de mercado. El espacio es interactivo y participativo, y suele ver pasar a niños y jóvenes que crean obras individuales o colectivas, hacen canjes y subastas.

Un paso más allá puede dar quien visite el Catálogo de nuevos coleccionistas, una iniciativa que se presenta en la feria por primera vez. Según Gaviria, esta busca, por un lado, “ser una apuesta para fortalecer el mercado de los artistas emergentes” y, por el otro, “vincular a nuevos amantes del arte” de manera activa y constante con el mercado nacional. En el catálogo se encuentra una selección de obras (de artistas consolidados como Beatriz González y Antonio Caro, pero también de un sinnúmero de emergentes) con precios hasta los seis millones de pesos. ARTBO creó el espacio para atraer a un mercado más amplio y para que los interesados puedan saber cómo invertir en arte y, eventualmente, montar su propia colección.

También concebida para la interacción directa con los asistentes está la sección Sitio. Sin embargo, a diferencia del foco explícitamente pedagógico de Articularte, Sitio busca, como explican sus curadores, “estimular la percepción del espectador” mediante obras contemporáneas que rompen con las formas tradicionales de exhibición. Esto incluye performances, instalaciones y piezas escultóricas, así como algunas obras comisionadas especialmente para ARTBO, y que, de lo contrario, sería difícil encontrar en Colombia. Como dice el artista holandés Henk Stallinga, que en 2017 presentó en Sitio la instalación Lumens, se trata de “obras en cuyo interior uno puede quedarse, sentirlas; obras que la gente quiere tocar, con lo cual yo no tengo ningún problema, pues es precisamente lo que quiero”.

Finalmente, la feria posee espacios que permiten a los espectadores acercarse al arte de maneras distintas. Esto muestra que los procesos artísticos se pueden apreciar en diferentes campos de acción, por medio de diversas estrategias. Un ejemplo claro es la sección Libro de Artista, curada por la editorial NADA, de María Paola Sánchez y Andrea Triana. Allí participan 24 editoriales nacionales e internacionales, y habrá una muestra. Se trata de una sección especialmente diseñada para editoriales o distribuidoras que trabajan el libro como medio artístico, y habrá charlas y archivos de bibliotecas públicas y privadas para los asistentes. Según Gaviria, Libro de Artista busca potencializar las editoriales y combinar el arte con otros espacios de interacción.

Abrir un diálogo

Pero ARTBO –que también carga un peso significativo en lo que a la dimensión más profesional y competitiva de las artes plásticas y su mercado se refiere– no es solo un ejercicio proactivo de interacción con los públicos. La feria busca también, de forma pasiva pero resuelta, que la gente se acerque a ella y dialogue con su oferta, en especial con sus propuestas más especializadas. Esto es posible gracias a una política de “puertas abiertas” que involucra a cada vez a más gente con los circuitos artísticos, otrora reservados a los expertos.

De esta manera, cualquier visitante puede encontrar en la sección Principal, como es habitual, una selección de galerías de varias partes del mundo, quizás las más establecidas y reconocidas por su trayectoria en el ámbito nacional e internacional. En este espacio, que es el más grande de la feria y está concebido para generar una conversación entre galerías y artistas, curadores y coleccionistas, habrá galerías de Alemania, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Portugal, México, Italia, Perú, Turquía, Uruguay, República Dominicana y Venezuela. Allí podrá apreciarse una serie de “arte histórico-moderno” a través de galerías como RGR, de Venezuela, pero radicada en México; la galería León Tovar, de Nueva York, y Revolver, de Argentina. También podrá verse arte de vanguardia en la Galería Walden, de Argentina, y las muestras de Nils Stærk, de Dinamarca; Mor Charpentier, de Francia, y Vermelho, de Brasil. Además, se presentarán por primera vez en la feria las galerías colombianas SGR, Aurora, Salón Comunal y Otros 360º. Un apartado de la sección Principal que tiene cierta particularidad –pues representa justamente la intención de ARTBO de innovar y diversificar– es la categoría 21 m2, inaugurada con éxito en 2017 con el fin de dar cabida a jóvenes galerías de hasta seis años de trayectoria que ofrezcan una “mirada refrescante y potente de las nuevas tendencias” en el arte.

En la sección Proyectos, que este año ha sido bautizada “Los pensamientos se vuelven cosas”, cualquier visitante puede apreciar trabajos de artistas que cuentan con una representación comercial y han sido seleccionados por un curador. Los catorce artistas elegidos han sido previamente invitados para crear un proyecto diseñado especialmente para la feria. Aventurarse por estas secciones –y esto es posible porque no hay puertas cerradas a nadie– puede resultar formativo, pues en ellas se encuentran también piezas de arte emergente, más transgresoras y vanguardistas. La sección, a cargo del curador jefe del Museo de Arte Moderno de Medellín (mamm), el guatemalteco Emiliano Valdés, explora, a través de sus artistas invitados, las formas que elige el arte para transmitir ideas, para convertir la expresión artística y sus formatos en herramientas “no racionales” e intuitivas con el objetivo de entender el mundo.

La sección Referentes, por su parte, es otro ejemplo de esta necesidad de involucrar a los asistentes en las prácticas del mundo artístico y su historia. La sección recopila obras de arte histórico con el fin de dar un panorama moderno del arte ligado al pasado. En palabras de la directora, “se trata de un espacio dedicado a mostrar el arte que rompió paradigmas, que transformó lo que hoy es el arte contemporáneo y que representa una selección de obras del acervo histórico de las galerías participantes”. Curada en esta edición por Pilar Tompkins Rivas, directora del Vincent Price Art Museum del East Los Angeles College e investigadora del arte latinoamericano en Estados Unidos, la versión de este año pretende hablar, desde una mirada histórica, de obras hechas por mujeres, de arte feminista, arte queer, arte sobre género y sobre etnicidad. En esta muestra se podrán ver, entre otras, obras de Ana Mercedes Hoyos, Norma Mejía, Hernando Toro, Débora Arango y María Angélica Medina, con el fin de que el espectador cree lazos entre el arte histórico-moderno y el actual, y se involucre en discusiones que sobrepasan los límites del tiempo.

Vitrina para el arte joven

Con el propósito de que exista ese diálogo entre los asistentes y las secciones, ARTBO también es una feria que busca acercar a expertos y espectadores por medio de la pedagogía de los procesos de las artes plásticas dentro del recinto ferial. Parte de este esfuerzo es Foro, un espacio gratuito dedicado a traer expertos en arte y reconocidas figuras del circuito artístico mundial, y quizá la conversación de arte más grande que se realiza en Colombia. Este año, sus invitados han sido elegidos por la dominicana Sara Hermann y el colombiano Camilo Restrepo, y entre ellos están personalidades como Patrick Charpenel, director ejecutivo del Museo El Barrio, de Estados Unidos, y João Fernandes, subdirector del Museo Reina Sofía, de España. Otro espacio dedicado al acercamiento pedagógico de la apreciación artística es la creación de Visitas Articuladas, que se llevó a cabo en el preámbulo de la feria. Dichos espacios han sido abiertos para incentivar esa sed de conocimiento de todo tipo de asistentes mediante conversaciones, discursos y visitas, con el acompañamiento de representantes actualmente reconocidos en el mundo del arte.

Los esfuerzos de ARTBO para producir conocimiento e interacciones en todos los procesos artísticos contemporáneos se traducen, desde el principio de la feria, en ser una de las plataformas para catapultar nuevos talentos. Este objetivo encuentra su materialización en la ya popular Artecámara, que desde 2004 es un espacio de exposición y formación de jóvenes artistas colombianos. Los seleccionados no tienen representación comercial de una galería y sus trabajos son expuestos con el fin de impulsar sus carreras. De 1500 propuestas recibidas, se escogieron para esta edición, bajo la curaduría de Carolina Ponce de León, 34 propuestas de cincuenta artistas, dos colectivos y dos espacios autogestionados.

Las iniciativas propuestas cada año por los comités curatoriales de ARTBO evocan la importancia de demostrar que el arte no es únicamente un acto puro de contemplación. El acercamiento al arte, sobre el cual pregona María Paz Gaviria, debe realizarse desde todos los frentes posibles para que los conocedores y amateurs del mundo del arte logren sumergirse, más bien, en un ejercicio activo de participación constante.

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