Foto cortesía ARTBO.

Un arte (ya no tan) difícil de vender

Hace dos años ARTBO abrió una sección que busca fomentar el coleccionismo de formatos no convencionales, de obras que se creían imposibles de comprar.¿Cómo se comercializan estas piezas?

2017/10/20

Por William Martínez* Bogotá

"La vida es mucho más interesante que el arte. La línea entre el arte y la vida debería ser fluida y quizás lo más indistinta que podamos”. Con esta frase, Allan Kaprow, pionero del happening en el mundo —intervención artística que busca la participación del público—, describe quizás el objetivo central del arte experimental: disolver las líneas entre arte y vida. Esta manifestación se distingue por no utilizar recursos plásticos, físicos o convencionales para expresar algo, sino que trabaja directamente con las ideas y, sobre todo, con el lenguaje. Es una apuesta de los artistas por romper las estructuras que definían su oficio: la relación entre arte-museo y obra-artista.

En Colombia, entre 1960 y 1980 artistas como Jonier Marín, María Evelia Marmolejo y Taller 4 Rojo se apropiaron de estos lenguajes y concibieron obras para actuar en un momento y un lugar específicos. Se rebelaron contra la sociedad y también contra los pintores del canon, embalsamados por la crítica y las instituciones de la época. Sin embargo, sus prácticas artísticas fueron consideradas casi inviables en el mercado, y no tenían espacios para exhibir sus obras, que no tenían cabida en los museos y en las galerías convencionales. Solo hace tres años algunas instituciones como la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y el Banco de la República promovieron la revaloración de ese tipo de obras al ceder lugares aptos para su montaje, y comenzaron a crear agendas pertinentes para su exhibición.

En la sección Sitio de ARTBO el público encontrará seis proyectos ambiciosos, experimentales y de gran escala que permiten relacionarse de forma renovada con el arte. Arcadia consultó a tres expertos sobre cómo se mueve este mercado en el mundo.

1. Vender lo efímero

Según Beatriz López, directora artística de Instituto de Visión, en Europa hay un mercado consolidado de coleccionistas privados e instituciones que compran performances, que adquieren actuaciones y objetos que sean coherentes con sus discursos de preferencia. “¿Cómo compras tú el performance? Puedes comprar la utilería que utilizó el artista. Cuando vendimos uno de los performances de Carolina Caicedo, vendimos el libreto y otros actores lo interpretaron”. En Colombia, advierte López, los coleccionistas privados todavía no son un nicho para el performance: “Normalmente es un asunto de institución”.

Otra de las razones por las que Colombia no comercializa en forma este tipo de arte es, según López, que estuvo blindada contra la inmigración por décadas. Caso contrario a Argentina y México, donde después de la Segunda Guerra Mundial, y con las olas de migrantes, germinaron nuevas formas de expresión. “Estos países recibieron muchos intelectuales, por ejemplo la llegada de los fotógrafos de Magnum a México y de los surrealistas y las feministas, mientras que acá, ‘rece, mano’”.

2. Mercado monumental

El galerista León Tovar, radicado en Nueva York hace 20 años, compró en Downtown un espacio de 600 metros cuadrados para exponer obras monumentales y semimonumentales. “Hay dos tipos de clientes para estas obras: personas que no viven en Nueva York y que las compran para su casa de campo en lugares como California o Texas, y dueños de edificios. En Nueva York, algunos restaurantes y proyectos arquitectónicos adquieren estas obras, por ejemplo las torres de City Bank, General Motors y Sony. Una obra de gran formato anima a la gente a entrar y crea reputación”.

Tovar, quien tiene unas 40 piezas de gran formato en su galería, asegura que uno de sus atractivos es que se pueden negociar virtualmente (basta una foto del lugar donde el cliente piense instalarla para montar un render y mostrarle cómo se vería). No son mucho más costosas que las obras convencionales y pueden instalarse en el espacio público.

3. Ya no es un experimento

En la última década, instituciones como el Tate Modern de Londres, el Palais de Tokio de París y el MoMA PS1 de Nueva York se han hecho especialistas en la exhibición de grandes instalaciones y de muestras de arte experimental. Henk Stallinga, un artista conceptual holandés que participará en Sitio este año, cedió una de sus obras al MoMA con un fin: demostrar que el arte experimental tiene cada vez más cabida en los museos. “Los materiales y medios involucrados en el arte experimental han cambiado con el tiempo. Por eso las instituciones y ferias de arte necesitan adaptar sus programas, e incluso sus lugares, para que sea posible mostrar este tipo de obras”.

Stallinga cuenta que en Europa las instituciones y museos privados son los que más adquieren este tipo de obras y que, últimamente, los coleccionistas corporativos, como bancos y multinacionales, se han mostrado interesados en ellas. “Antes, estas colecciones estaban cerradas al público. Ahora todo el mundo puede verlas. El arte contemporáneo experimental tiene una audiencia muy pequeña en todo el mundo, pero al ubicarlo en espacios públicos, atrae a muchos visitantes”.

*Periodista freelance. Colaborar del periódico El Espectador.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción por favor ingrese la siguiente información:

No tiene suscripción. ¡Adquierala ya!

Si usted tiene algún inconveniente por favor comuniquese con nosotros en Bogotá al 7421340 o a la línea nacional gratuita 018000-911100 (Lunes a Viernes de 7:00 am a 8:00 pm, Sábados de 09:00 am a 12:00 m).

Su código de suscripción no se encuentra activo para esta publicación