Escena de una actividad en el Claustro, el centro cultural y educativo de Comfama en Medellín Escena de una actividad en el Claustro, el centro cultural y educativo de Comfama en Medellín

Cultura y educación para transformar vidas

Uno de los grandes desafíos de Colombia es lograr una clase media reimaginada, digna, culta y con una visión clara del futuro. Esto exige que la educación y la cultura sean pensadas en su dimensión más amplia y como un camino para consolidarla.

2019/08/26

Este contenido surge de una alianza entre ARCADIA y Comfama

Desde Comfama queremos proponer una conversación liderada por la educación y la cultura, que contribuya al fortalecimiento de las familias y las personas en su autonomía; que enriquezca sus encuentros y permita el desarrollo de capacidades para realizar sus aspiraciones. Solo así podrán las personas adueñarse de su futuro y liderarlo, ampliar sus miradas y tener la posibilidad de ser otros.

Estamos convencidos de que la educación debe estar a la altura de los cambios sociales y demográficos del mundo, y también de que debe ofrecer oportunidades para que los ciudadanos, durante toda su vida, puedan seguir aprendiendo, seguir formándose. Nuestra meta, entonces, es sembrar deseo y propósito, desarrollar talentos y desatar en Colombia virtudes esenciales del ser humano como la inquietud y la curiosidad.

¿Cuáles son los principales desafíos de esa nueva educación? Fortalecer a la ciudadanía a partir del desarrollo de la consciencia individual y de la capacidad humanista para la vida en comunidad; educar en las emociones para poder tramitar las diferencias, conocer y gestionar nuestra salud corporal y mental, y amplificar nuestra capacidad de reinvención permanente.

La educación es la compañía clave en esta ruta de Comfama hacia el futuro. Lo es en tiempos en que nuestra expectativa de vida es cada vez más larga, en que la tecnología forma ya parte fundamental de nuestra cotidianidad y en que el desarrollo sustentable nos exige a los habitantes de este planeta vivir con mayor consciencia de su cuidado. Pensar, por ejemplo, en el mundo del trabajo y en las nuevas capacidades que este nos pide tener es una invitación a reflexionar acerca de los cambios que necesita la educación. De aquí se desprende una exigencia urgente a entidades como las cajas de compensación familiar, en nuestro papel de agentes promotores de una buena formación para las familias de clase media: necesitamos transformar contenidos, prácticas y miradas del mundo.

En Comfama les proponemos a las empresas y familias transformarse mediante la educación, a través de espacios y prácticas que integren la diversidad del ser humano y tengan una visión centrada en el propósito y los talentos de cada individuo. Nuestros preescolares; la futura red de colegios para la clase media que estamos diseñando junto con el Parque Explora; programas como Inspiración Comfama; nuestras escuelas de arte, idiomas, naturaleza, trabajo y cuerpo y mente; el desarrollo del proyecto Escuela Rural de Antioquia en alianza con varias organizaciones sociales; nuevas experiencias como Holberton, que realizamos para la formación en conocimientos y habilidades necesarias para vivir la cuarta revolución industrial, todas estas iniciativas se orientan a formar ciudadanías conscientes, ancladas en la libertad, la confianza y el bienestar; ciudadanías cuyos miembros logren sacar lo mejor de sí y, en colaboración con otros, aportar al mundo miradas y propuestas antes desconocidas.

La construcción y apropiación de un nuevo relato del mundo suponen construir a su vez un nuevo orden de valores éticos y morales que interpreten los anhelos más profundos de la sociedad. Esta es una decisión cultural que debe reflejar los intereses actuales, conscientes o inconscientes, de los ciudadanos de hoy. La forma como se transmite una nueva escala de valores va desde lo simbólico a través del arte y la literatura hasta la sistematización de su difusión como norma en la escuela. En este propósito la cultura y la educación se unen en Comfama. Hablar de cultura y de educación es hablar de cambio, de transformación, de dejar atrás muchos de los valores que ya no nos sirven para definirnos y para ser otros y, por lo tanto, del imperativo ético de estar siempre en la tarea de generar y asumir nuevos valores, acordes con los nuevos tiempos de la humanidad; acordes con las nuevas humanidades que podríamos y deberíamos ser.

Enriquecer la conversación

La cultura, a su vez, contiene memoria, patrimonio, creación, difusión y ciudadanía: las bases de toda sociedad moderna. Quienes se dejan habitar por su espíritu amplían su mente y corazón, y enriquecen su práctica diaria de conversar a partir de nuevas miradas y aprendizajes. Por eso creemos profundamente en que las reflexiones individuales, familiares, empresariales y colectivas cada vez deben ser más y de mayor consciencia.

Hoy en Comfama queremos más música, fotografía, cine, teatro, literatura, reflexión, memoria, tertulia, conversaciones sobre cómo somos y podríamos ser; muchos encuentros con lo local y lo global, lo actual y lo ancestral, siempre con lo más puramente humano.

La cultura es esencial hoy más que nunca para la educación, para acompañar su transformación en la convivencia y el avance social. Sin una cultura amplia, rica y diversa no podríamos hablar de sociedades libres y educadas, y menos reencontrarnos con esas expresiones que nos recuerdan que todos pertenecemos a la misma especie humana. Comfama pone sobre la mesa un proyecto cultural que, de la mano de la educación, propone embellecer lo cotidiano e invitar al encuentro y a la conversación:

Bienvenida la lectura, cada vez más abierta y pública, en nuestras dieciséis bibliotecas, incluida la nueva biblioteca digital. Nuestras bibliotecas son templos y circos, cada vez más tecnológicas y humanas, pensadas como refugios que, más allá de la disposición y entrega de información o conocimiento, lideran procesos de educación y aprendizaje.

Bienvenidas todas las artes como vía para reconocernos, como esa brisa que se escucha en toda Antioquia y que se confunde con el sonido del viento, de las selvas, de los ríos y de las montañas, porque es a través de los sonidos y de las representaciones como nos encontramos y mejoramos, como conversamos sobre cómo vivimos y podríamos vivir. Las grandes alianzas con las entidades claves de la cultura en Antioquia dan cuenta de una tarea por consolidar la cultura como oportunidad, como derecho al acceso y como posibilidad de construirnos como sociedad. Hablamos del Museo de Antioquia, del Museo de Arte Moderno, del Museo Pedro Nel Gómez, del Parque Explora, del Jardín Botánico, de Filarmed –la Orquesta Filarmónica de Medellín–, de las salas de artes escénicas y cine, y de muchos espacios más con que compartimos nortes culturales. Todos ellos se suman a nuestra propia agenda cultural en treinta y siete lugares en Antioquia.

El Claustro Comfama, el renovado Teatro Alfonso Restrepo Moreno, La Bodega –enclavada en el Distrito Creativo de Medellín–, el Festival de Teatro San Ignacio, el nuevo Parque Cultural y Ambiental Otraparte –que empezamos a manejar en alianza con la Alcaldía de Envigado– son espacios en que Comfama pone en evidencia que la cultura es posibilidad y oportunidad para pensarnos y construirnos como una nueva sociedad.

Bienvenido el poder de las buenas ideas, ese que convierte a las industrias creativas y culturales en agentes claves para la transformación de unos mercados que cada vez apunten más a los propósitos, la innovación y la sostenibilidad. Bienvenido el encuentro, aquel que promueve el aprendizaje para la vida, amplía las miradas y enriquece la conversación; el mismo que hace que distintos e iguales puedan hallar espacios comunes en que se avive el sentido de pertenencia por territorios que son de todos.

Finalmente, queremos dejar una reflexión y pregunta abierta. ¿Será que lo que necesitamos todos, individuos, familias, empresas y sociedad para reimaginar esa clase media dueña de su futuro es hacer que la educación del futuro se parezca cada vez más a la cultura?

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