El estratega de las comunicaciones de Trump, Steve Bannon. El estratega de las comunicaciones de Trump, Steve Bannon.

El miedo es el mensaje

Steve Bannon ha sido llamado “la Leni Riefenstahl del Tea Party”, ha hecho hagiografías de Ronald Reagan y de Sarah Palin. El nuevo alto consejero y jefe de estrategia del recién posesionado Donald Trump lleva años atacando a una sociedad liberal a punta de racismo, antisemitismo y extremismo político. ¿De dónde viene este fenómeno de propaganda?

2017/01/24

Por Sandro Romero Rey* Bogotá

Hay un par de películas que ejemplifican las dos líneas del cinematógrafo desde sus inicios: La salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon (1895) y El regador regado (1895). Ambas, realizadas por los hermanos Louis y Auguste Lumière, se consideran los primeros ejemplos del documental, por un lado, y de la puesta en escena, por el otro. La primera de ellas, según cuentan, captura la realidad. La segunda, construye una travesura frente a la cámara. Con los años se ha determinado que “el documental” de los obreros a la salida de la fábrica no fue tan espontáneo, sino que sus realizadores pusieron en escena los movimientos de los figurantes, de tal suerte que hubo una inocente y necesaria manipulación del mundo, para que “pareciera” real. Desde aquellos ya lejanos días del nacimiento del cine, existe la dicotomía entre lo que se muestra “tal cual” a los espectadores y lo que se concibe como un artificio de la imaginación. En ese orden de ideas, el documental se consideraba un material que se nutría de la vida para mostrarla en su más aceptable fidelidad. Sin embargo, está más que demostrado que, en los formatos audiovisuales, gracias a las técnicas de edición, el mundo se ve de una manera o de otra, de acuerdo con los caprichos o los intereses de quienes los manipulan. Ante esta posibilidad, no es extraño que líderes visionarios, como Lenin, considerasen al cine “de todas las artes, la más importante”. Y pronto la naciente Unión Soviética lo confirmó con las películas de eficaz propaganda política, entre las cuales El acorazado Potemkin (1925) u Octubre (1928) son las más destacadas. Las ideas socialistas rodaron por el mundo gracias al cine, pero el advenimiento del nazismo no se quedó atrás. La realizadora Leni Riefenstahl le aportó a la historia de las imágenes en movimiento algunos de los documentales más representativos jamás realizados, los cuales serían, a su vez, los mejores ejemplos de la propaganda nazi. Tanto El triunfo de la voluntad (1934) como Olympia (1938) son películas optimistas, hagiográficas, impecablemente fotografiadas, y que, de no ser por las fatales consecuencias ulteriores de los sujetos homenajeados, se considerarían films esenciales, tanto ética como estéticamente, para la historia de la humanidad.

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