Ilustración: Gabriel Henao.

Notas sobre el pesimismo

Le pedimos a una filósofa que escribiera sobre por qué el pesimismo es una actitud ética e intelectual legítima para enfrentar el mundo que dejarán estas elecciones presidenciales. Nos entregó estos aforismos estructurados a la manera de Ludwig Wittgenstein en el Tractatus logico-philosophicus, una obra que aborda las relaciones entre mundo, pensamiento, lenguaje y sentido.

2018/05/21

Por Andrea Mejía* Bogotá

1. Leibniz dijo: este es el mejor de los mundos posibles.

1. 1. Este pensamiento ha sido interpretado como un pensamiento optimista. En realidad es la cristalización de un pesimismo profundo.

1. 2. ¿Quién puede deshojar, con toda seriedad, el pensamiento de que estamos en el mejor de los mundos posibles, y quién puede estar a la altura de este pensamiento terrible?

1. 2. 1. Estas notas tratan de estar a la altura de ese pensamiento, pero no lo alcanzan.

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2. El mundo real, tal y como es, el mundo en el que estamos y que está en nosotros, es el mundo que necesita ser cuidado y al que debemos atender. Es inagotable y fuente de una vitalidad ardiente.

2. 1. Los mundos del optimista no son. Son mundos vacíos.

3. La pregunta que encara el pesimismo no es qué será, ni qué fue, sino qué es.

3. 1. Indagar el futuro es una forma de hacerse imágenes de lo que no tiene imagen. “No te harás imágenes del futuro” debería ser un mandamiento divino. Porque el futuro, si es realmente futuro, no tiene imágenes. No ha sido. No es de nadie. Es intocable.

3. 2. El pasado debe ser cuidado de manera pesimista. Es lo ausente. Lo que ya no es más. Lo que hemos perdido. Cuidar el pasado de manera pesimista significa decir: lo que fue no puede ni debe retornar. Es abrirle un espacio al pasado en la imposibilidad dolorosa o dichosa de su retorno.

3. 3. Mientras la nostalgia, muchas veces conservadora, se ocupa de un pasado que no puede volver, el optimismo vacío se ocupa de un futuro que es intocable. Solo el pesimismo se ocupa del presente.

3. 4. El pesimismo intenta conocer la actualidad plenamente existente que es cada instante.

4.  Leibniz dice que el mundo existente es el mejor de los mundos posibles porque en su jerarquía metafísica la existencia es más que la posibilidad.

4. 1. Existir es atender un llamado y todo lo que es posible exige, en su posibilidad, ser efectivamente real.

4. 2. La existencia es una exigencia. Lo que existe nos exige. Nos llama a despertar. Nos despierta.

4. 3. Existir, pasar de lo posible a lo real, puede ser tremendamente doloroso y puede causar mucho dolor.

5. En este mundo, el mejor de los mundos posibles, la realidad se nos ofrece tal y como es. Ella nos entrega las flores del dolor y las flores de la dicha.

5. 1. Solo el mundo actual, tal y como es, es la fuente de la felicidad.

6. Las ideas deben poder transformarse en experiencias reales.

6. 1. Las ideas que no se transforman en experiencias reales permanecen como ideales.

6. 1. 1. Las ideas que permanecen como ideales se convierten en algo a lo que nos acercamos sin nunca poder alcanzar; es algo de lo que nunca tendremos experiencia real y efectiva, como una promesa siempre por venir, una tarea infinita, una tierra prometida que no pisaremos jamás.

6. 2. El optimismo nos hace demasiado pacientes. Nos acostumbramos a esperar, y solo a esperar siempre “lo mejor”. Nos convierte en cumplidores de tareas infinitas.

7. El pesimismo nos confía este mundo. Y nosotros debemos confiarnos al mundo. Entregarnos a él, a él tal y como es.

7. 1. El optimismo cree que un día estaremos en un mundo mejor, es decir, que no estaremos en este mundo.

7. 2. El pesimismo es clarividente. No porque solo vea lo malo, sino porque ve el mundo tal y como es.

8. El pesimismo nos llama a pensar el mundo real, a interrumpir el sueño.

8. 1. El pesimismo despierta; el optimismo adormece.

8. 1. 1. Nuestros sueños son siempre ocupados por otros. Nuestros sueños son usados por otros.

8. 1. 2. Solo si ocupamos nuestro pensamiento con lo real, podremos no ser usados ni ser ocupados. Existiremos de manera propia, en lo que es propiamente.

9. La desolación y la furia pueden ser reacciones emocionales al pesimismo. Pero también la serenidad y la creatividad. Una creatividad sobria y sincera.

10. El optimismo es un compendio de lugares comunes, de imágenes que se repiten sin nunca realizarse. Es como un puñado de malos “gifs”: se repiten ad infinitum y nunca se concretan en nada.

11. Del pesimismo se desprende la exigencia de actuar en este mundo y no en otro, en el mundo tal y como es; actuar ya, ahora, y ver en cada instante lo que Benjamin llamó “un chance revolucionario”.

11. 1. El mundo que guarda en sí un chance revolucionario no es una imagen. No es otro mundo, sino este mundo, tal y como es, en su completa integridad.

11. 2. La actualidad, y no el aplazamiento, es la fuente de nuestra energía política.

12. El pesimismo es un conjuro contra el miedo.

12. 1. La alternativa al miedo puede ser la esperanza.

12. 1. 1. Pero si el miedo abre espacios políticos densos y oscuros en los que se gesta la violencia, la esperanza abre espacios vacíos que pueden no ser llenados con nada, espacios vacíos que pueden ser usados y ocupados por otros.

12. 1. 2. Cuando se vota con esperanza o con miedo solo se vota por un repertorio de imágenes.

12. 2. Todas las campañas políticas son optimistas. Ningún político va a hacer campaña “leibnizianamente”, diciendo que estamos en el mejor de los mundos posibles. Lo acabarían en las urnas. Lo sepultarían.

12. 2. 1. A un nivel electoral, mediático y masivo, la política no puede ser pesimista.

12. 3. Con menos miedo y menos esperanza, la alternativa existencial a la política estaría en la lucidez que procura el pesimismo.

12. 3. 1. La alternativa existencial a la política estaría en apropiarse del “chance revolucionario” que hay en cada instante y que en últimas es inapropiable.

12. 3. 2. Ver en cada instante un chance revolucionario no es algo que cambie este mundo. El mundo sigue siendo este, el mejor de los mundos posibles, el único mundo real y presente.

13. La respuesta de Benjamin a lo que él llama el “optimismo diletante” es el “pesimismo completo” pero organizado.

13. 1. Hay que organizar el pesimismo.

* Filósofa y escritora

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