Crédito: Juan Carlos Sierra y Esteban Vega

Muchas promesas: las propuestas culturales de los candidatos

¿Qué propone cada candidato en materia de cultura? ¿Son esas propuestas lo suficientemente concretas? Una mirada a los planes de gobierno.

2018/05/21

Por Laura Ospina* Bogotá

Hay algo que caracteriza a esta carrera por la presidencia de la República: todas las campañas cuentan con asesores especializados y programas estructurados en el tema cultural. Y si bien existen paralelismos en los planes programáticos de cultura de los cinco candidatos (la importancia de la educación artística y de la llamada “economía naranja” o de la cultura; la existencia de los centros juveniles que apalanquen proyectos ciudadanos; la revisión de la institucionalidad existente, y el posible aumento del presupuesto para este rubro), también hay diferencias tajantes entre ellos y, más aún, enfoques y líneas ideológicas que marcan sus promesas. ¿Pero son estas ilusorias, ambiciosas o realistas?

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Para analizarlas, hablamos con personas del equipo programático de los candidatos, con algunos de sus asesores (quienes dieron sus apreciaciones off the record) y con Camilo Herrera, economista y fundador de Raddar –una empresa colombiana dedicada al estudio del mercado y el consumidor– para aterrizar las a veces nebulosas intenciones y reflexionar sobre ellas.

Iván Duque

Ilustraciones por Gabriel Henao.

Por sus antecedentes como asesor en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el candidato por el Centro Democrático y del uribismo es considerado una referencia en economía naranja. Por ello, si bien sus propuestas abarcan instancias como crear 1400 centros Sacúdete (salud, cultura, deporte, tecnología y emprendimiento), su interés principal es impulsar la economía de la cultura desde una perspectiva neoliberal.

A partir de una visión de acceso al mercado, Duque promete agregar un viceministerio de la Economía Naranja para que este órgano trabaje temas de patrimonio y promoción de las artes. Dicho viceministerio se articularía con el de Educación para formar audiencias, promover el emprendimiento de los artistas, la coordinación de fondos, el acceso a mercados nacionales e internacionales, y a nuevas tecnologías, de la mano del ministerio de las TIC.

Duque también muestra interés por difundir contenidos locales, en especial entre niños y jóvenes, a través de redes sociales y dispositivos móviles. No es claro a qué se refiere con “contenidos locales” ni cómo se adquirirían esos contenidos, cosa que, para Fajardo y Vargas Lleras, sucedería a través del ministerio de Cultura. Tampoco es claro a qué se refiere con su estrategia en redes sociales y dispositivos móviles, y si eso podría tener un impacto real. Duque también dice que para 2025 habría duplicado el PIB proveniente del sector creativo. ¿Cómo? “Lo importante para lograrlo es que se duplique la inversión privada: tenemos que crear condiciones, certeza jurídica, un sistema regulatorio y tributario claro para que las empresas creativas puedan expandirse, construir instalaciones y crear empleos formales”, explicó Felipe Buitrago, jefe programático de la campaña de Iván Duque a la presidencia. Lo claro es que el enfoque de este candidato está mucho más en el sector privado que en el fortalecimiento de políticas públicas para el sector de la cultura.

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Gustavo Petro

El candidato por el movimiento Colombia Humana ofrece en su plan de gobierno alrededor de 25 propuestas para la cultura. Hasta la fecha, hay más de 350 artistas y gestores culturales, como Ana María Sánchez, Lisandro Duque, Santiago Moure y Patricia Ariza, que apoyan su candidatura. Y no es fortuito. Uno de sus asesores afirma que Petro ya demostró voluntad política para este sector: durante su periodo como alcalde de Bogotá triplicó el presupuesto de la Orquesta Filarmónica hasta llegar a los 74.000 millones de pesos. Este asesor también dice que mientras en 2016 el ministerio de Cultura contaba con 335.000 millones de pesos, Bogotá contó con un presupuesto de 612.000 millones de pesos aprobados por Petro. Ahora, para su candidatura presidencial, este aspirante presenta un enfoque orientado a generar políticas públicas que defiendan los derechos culturales y la diversidad.

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Sus propuestas están divididas en ocho puntos claves: descentralización de las políticas públicas; protección del patrimonio material e inmaterial; arte y deporte en la educación para la paz, cultura, comunicación y tecnologías; fortalecimiento de las expresiones juveniles en el campo y la ciudad, e integración institucional y financiera del saber, la ciencia y la cultura. Además de la creación de centros de desarrollo artístico y cultural, propone cambiar el ministerio de Cultura por uno cuyo nombre sea ministerio de las Culturas, lo que implica el reconocimiento de la diversidad multicultural de Colombia. Para lograr este plan, Petro propone robustecer la cartera del sector: promete aumentar gradualmente el presupuesto para la cultura hasta llegar al 7 %. Dicho incremento estará en manos del Consejo Nacional del Saber, la Ciencia y la Cultura, órgano que él crearía y que serviría para articular de forma estratégica macropolíticas que vinculen a varias instancias del Estado. El programa de Petro es tan ambicioso que, teniendo en cuenta el Congreso que legislará y que sin duda le haría oposición, la pregunta es si podría cumplir todas sus promesas.

Sergio Fajardo

El candidato por la Coalición Colombia afirma que el país necesita una nueva política cultural, pues los 20 indicadores del Plan Nacional de Desarrollo no abarcan temas como “el reconocimiento, respeto y preservación de la interculturalidad”. Su plan incluye 20 propuestas en cuatro ejes: cultura para la vida, colombianos creadores, economías de la cultura, y diversidad y patrimonio. Además, la formación y la cultura ciudadana para la reconciliación son conceptos transversales. En esa línea, propone crear programas como los Planes Integrales de Vida y Reconciliación, ampliar las redes de Cultura Viva Comunitaria (colectivos barriales y regionales que mediante producción, disfrute y difusión de expresiones culturales puedan convivir), educar en artes para proporcionar competencias ciudadanas desde temprana edad (considera necesario un Plan de las Artes), y fomentar la investigación de la diversidad cultural.

En cuanto a la economía de la cultura, Fajardo resalta que se debe formar a la audiencia y estimular la producción local de bienes y servicios: la competitividad en el sector mejoraría, dice, a través de la Ley de Mecenazgo o Filantropía y programas como Ecosistemas Creativos y Creadores de Exportación. Para hacer viables estos proyectos y escalar la participación de la cultura en la economía, Fajardo propone trabajar en alianza con universidades, el Sena, Cámaras de Comercio, cajas de compensación y el ministerio de las TIC. Considera necesario involucrar al sector privado nacional y local (que puedan contratar con el ministerio de Cultura) para financiar las industrias creativas, pero no habla de una meta de presupuesto. Finalmente, en su programa puede leerse que “se debe concertar un nuevo Plan Decenal de Cultura y reformar la Ley de Cultura”, ya que, según él, la actual no cumple con los desafíos de hoy. Esa ley debería “propiciar un lenguaje común en la diversidad” y recoger “los anhelos de las nuevas generaciones”, mediante “cambios ambientales y políticos que transformen los modos de generar lo cultural”. Como suele criticársele, en esto último no es lo suficientemente concreto.

Germán Vargas Lleras

En su vasto programa, Vargas Lleras tiene diez propuestas principales para la cultura, estructuradas en cuatro pilares, que son: acceso y educación, infraestructura, industrias culturales, e institucionalidad. Al igual que el liberal Humberto de la Calle, Vargas Lleras parte de un diagnóstico fundamental para plantear su programa. Por ejemplo, ante la necesidad de mayor infraestructura, dice que se construirán y rehabilitarán más de 400 bibliotecas, casas de la cultura, escuelas de música, danza y malocas, e impulsará la modernización y ampliación del Museo Nacional de Colombia.

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El candidato promete que al 2022 duplicará el índice de lectura de libros físicos y virtuales hasta alcanzar cuatro libros leídos por colombiano en un año. Esta propuesta es muy ambiciosa, pues la dotación de material bibliográfico y la implementación de programas de fomento a la lectura no garantizan una transformación de los hábitos lectores; son necesarios procesos lentos que requieren voluntad y constancia. Según uno de los asesores que prefirío no ser citado, ese abordaje, planteado primordialmente en términos de “acceso a la cultura”, es típico de las décadas de los ochenta y los noventa, y responde a necesidades distintas de las de hoy.

Frente a la institucionalidad, este candidato propone hacer una reforma “orgánica” del ministerio de Cultura y reestructurar el Sistema Nacional de Cultura en el país. La mirada de Vargas Lleras sobre el tema de las industrias culturales y creativas es cercana a la de Iván Duque en términos de acceso. Dice que fomentará la construcción de mega distritos culturales por regiones (una idea que también tiene De la Calle) y que para el fortalecimiento de estas industrias es necesaria la alianza público-privada. ¿Cómo? A través del incremento del PIB: pasar del 2 % al 4 % es uno de sus objetivos más ambiciosos, que, según el analista Camilo Herrera, dependería de cambios drásticos en la economía para concretarse.

Humberto de la Calle

El programa del candidato liberal parte de un diagnóstico sobre la actual situación de la cultura en el país que se enfoca en los retos presupuestales, la infraestructura necesaria, el patrimonio de bienes inmateriales y centros urbanos declarados de interés cultural, los derechos culturales de grupos étnicos, la lectura y la escritura, y el desarrollo de la industria cinematográfica.

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A partir de esa mirada al contexto, De la Calle plantea sus cuatro líneas de trabajo: desarrollo cultural para la reducción de la pobreza, aprovechamiento de la diversidad para el desarrollo, arte y cultura para la reconciliación, y cultura ciudadana. El reconocimiento de la diversidad cultural aparece como un aspecto esencial para construir identidad y recuperar el tejido social. Por ello, entre los objetivos de su gobierno estaría conocer a las poblaciones y hacer un esfuerzo por recuperar sus lenguas y tradiciones culinarias. Para De la Calle, la reconciliación del pueblo colombiano va de la mano de su desarrollo social y económico. En cuanto al aspecto financiero, este candidato pretende duplicar el aporte de las industrias culturales y creativas al PIB: su idea es llegar al 6,6 % en ocho años. Si bien es posible aumentar el peso de los productos culturales en la economía, hacerlo en esa proporción y en ese lapso de tiempo es una promesa ambiciosa y compleja, pues requiere que situaciones específicas (“como que la cultura sea el único sector que crezca”, dice Herrera) se den para que esto suceda.

Sin embargo, De la Calle dice que es posible a través de una propuesta económica, cuyo fin es reformar la arquitectura del Estado para aumentar el presupuesto del ministerio de Cultura. Esa reforma implicaría revisar las exenciones tributarias, eliminar aquellas no justificadas y establecer un protocolo de evaluación de subsidios. La finalidad es redireccionar el presupuesto e inyectarle recursos al sector. Dicha transformación del órgano estatal no propone cambiar, cerrar o fusionar el actual ministerio de Cultura.

* Periodista de ARCADIA

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