Byung-Chul Han, 'Buen entretenimiento'. Byung-Chul Han, 'Buen entretenimiento'.

La historia de la pasión: ‘Buen entretenimiento’, de Byung-Chul Han

Una reseña de Sara Malagón Llano, una de los diez críticos que escribió sobre los diez libros más interesantes, según ARCADIA, que estarán en la FILBo 2019.

2019/04/15

Por Sara Malagón Llano*

Este artículo forma parte de la edición 162 de ARCADIA. Haga clic aquí para leer todo el contenido de la revista

Buen entretenimiento, de Byung-Chul Han
Herder, 163 páginas

En la primera página de este ensayo del filósofo surcoreano-alemán Byung-Chul Han, el traductor, Alberto Ciria, aclara lo siguiente: “‘Pasión’ en castellano, igual que en alemán Passion, es un término equívoco: por un lado significa ‘padecimiento’, y por antonomasia el sacrificio de Cristo, mientras que por otro lado significa ‘apasionamiento y fuerte inclinación’, y así hablamos de los hobbies como pasiones”. Desafiando las reglas del español, el traductor toma una sabia decisión: escribir “Pasión”, con mayúscula, cuando el sentido es sacrifical; “apasionamiento” cuando es “inclinación”; y “pasión” cuando se quiere mantener la ambigüedad. Tal cosa no solo facilita la lectura de este libro –uno de los más difíciles de Byung-Chul Han–; también refleja la tesis que el autor quiere probar: Occidente ha estado escindido culturalmente entre un concepto de Pasión pesado, solemne, racional, y uno ligero, liviano, emocional: el entretenimiento vacuo. Ambas cosas conviven en la lengua, en una palabra.

No es gratuito que este ensayo empiece con Johann Sebastian Bach y con la música en general, pues en Occidente la música nació para transmitir la palabra sagrada, con la pasión (en el sentido cristiano) que ello implica. Pero en las composiciones del mismo Bach se asomó su propia libertad: la música ya no solo al servicio de Dios y la razón, sino de sí misma y la necesidad humana de entretención. Ahí empezó a crujir la Pasión, aunque la circularidad histórica de la seriedad sea ineludible; reaparece en Beethoven y más adelante, en Wagner (con miras a otros dioses). Es una enfermedad que padecimos por mucho tiempo.

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Pero decir eso, que la división ha sido una de las tantas enfermedades de Occidente, podría ser una mala lectura del libro, pues Byung-Chul Han no es tan explícito ni tan claro (como sí lo es en otros libros) con el estatus de la escisión. ¿El intento de superar la división entre pathos y entretenimiento anunciaría cosas peores? ¿Se está burlando el autor un poco del lector al ponerle ese título tan ambiguo al libro?

Este es un ensayo raro en su obra. En él, Byung-Chul Han rastrea históricamente el concepto, y solo al final insinúa una tesis que alude a su tema recurrente: el individuo del siglo xxi y su ceguera ante lo que lo atraviesa y determina. Esa tesis visionaria que apenas vislumbra dice que hoy el entretenimiento es la condición para que las cosas tengan un lugar en el mundo. Todo tiene que ser entretenido: no hay una separación entre trabajo y entretenimiento, entre Pasión (seriedad, razón y pensamiento) y entretenimiento. Esa tendencia del sujeto a la ludificación constante choca con la tradición que Byung-Chul Han ha intentado deconstruir mediante Kant, Nietzsche, Heidegger, Rossini, Hegel… E incluso en contraposición del pensamiento oriental, donde todo lo que es bello (y entretenido) es efímero, y la división entre Pasión y apasionamiento nunca ha existido. El ocio, en nuestra sociedad, se traduce en holgazanería. Y esto nos remite por fin al sistema de pensamiento de Byung-Chul Han: el individuo cansado, frustrado, hiperproductivo de La sociedad del cansancio, La sociedad de la transparencia y La agonía del Eros.

Lo único que le falta a esta historia de la pasión es un poco más de la contundencia que caracteriza a Byung-Chul Han para describir nuestra relación con los conceptos y con nosotros mismos en el presente, que es tal vez lo que ha hecho de él un pensador imprescindible.

*Malagón es literata y filósofa. Trabajó como periodista en la sección cultural del periódico El Espectador y en la redacción política de la revista Semana. Hoy es la editora general de ARCADIA.

Lea aquí las otras 9 reseñas, escritas por otros 9 críticos, de nuestro especial de los mejores libros de la FILBo.

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