Indígenas inga asisten a la celebración del Carnaval del Perdón, en Bogotá. Foto: Romel Rojas Rubio | OIM Indígenas inga asisten a la celebración del Carnaval del Perdón, en Bogotá. Foto: Romel Rojas Rubio | OIM

La inclusión social: el gran desafío para Colombia

#ColombiaEsNegra | Desde la Organización Internacional para las Migraciones (oim) sabemos que lograr la inclusión efectiva de las comunidades étnicas es un reto muy importante para el país. En este momento, y como parte de la Organización de Naciones Unidas (onu), tenemos el firme compromiso de trabajar y colaborar con las diferentes instituciones del gobierno, el sector privado y la sociedad civil para combatir el flagelo de la exclusión que aún persiste en el mundo.

2018/07/24

Por Ana Eugenia Durán

Este contenido surge de una alianza con Usaid y la OIM

A través de nuestros programas, en particular desde el programa Inclusión para la Paz, financiado por la Agencia para el Desarrollo Internacional del gobierno de los Estados Unidos (Usaid, por su nombre en inglés), trabajamos para fomentar la inclusión socioeconómica de las comunidades indígenas y afrocolombianas que han sido gravemente afectadas por el conflicto armado en diez departamentos y 22 municipios de Colombia.

La inclusión social de las comunidades étnicas tiene un aliado en la cultura y el patrimonio cultural que permite reconocer las particularidades de los territorios y sus habitantes, de sus costumbres y tradiciones, lo que ha hecho posible generar procesos de cohesión social protagonistas en espacios de reconciliación y construcción de paz.

En el caso de Colombia, el conflicto armado interno ha truncado la transmisión y continuidad de muchas tradiciones culturales y de patrimonio cultural. Sin embargo, en regiones como la pacífica, se ha logrado luchar contra todo tipo de violencia y despojo, superar el ataque frontal de la desesperanza y permitirse soñar con un desarrollo sostenible.

En el programa de Inclusión para la Paz entendemos que el patrimonio se encuentra fuertemente ligado a la mujer, a su capacidad de preservarlo y transmitirlo, pero sobre todo a su capacidad de integración a los nuevos territorios a los que llega y su posibilidad de generar emprendimientos con los cuales su familia logra mejoramiento de sus propias condiciones de vida.

En este sentido, nuestro propósito es incidir en cada uno de sectores de la sociedad colombiana para ayudar a cerrar las brechas existentes alrededor de los problemas de exclusión social que afrontan las poblaciones étnicas.

Una de las formas para lograrlo es articularse con el gobierno colombiano y acompañarlo en las medidas necesarias para que este disponga de información precisa, oportuna, confiable e integrada sobre el volumen y composición de la población, los hogares y las viviendas de los pueblos indígenas y comunidades afrocolombianas. Esto permitirá diseñar con exactitud y de manera diferenciada políticas públicas para estos grupos poblacionales, que han sido los más afectados por el conflicto armado de más de medio siglo en el país.

Con este propósito acompañamos de manera integral al Dane en el desarrollo del Censo 2018, el cual entregará información actualizada, confiable y relevante sobre la realidad de las comunidades étnicas, e integrar así en las nuevas políticas públicas acciones diferenciadas que permitan su inclusión socioeconómica.

De igual manera, a nivel nacional logramos que por primera vez en el Estudio General de Medios realizado por el Centro Nacional de Consultoría se incorporaran categorías étnicas en el instrumento de encuesta, lo que permite reconocer comportamientos y hábitos de consumo de las poblaciones étnicas; información que podría servir ampliamente para formular políticas públicas particularizadas, formas efectivas de contacto, decodificación de prioridades y reconocimiento de oportunidades de inclusión en el sector privado, los anunciantes y en los productores de bienes y servicios.

Todas estas medidas buscan claramente aumentar la conciencia y el respeto por las comunidades étnicas del país y sus aportes desde todos los ámbitos, permitiendo no solamente estar visibles, sino ser parte protagónica de la construcción de desarrollo en cada uno de sus territorios.

Estas acciones y otras que hoy continuamos adelantando están fundamentadas en reconocer que el conflicto armado, la discriminación y el racismo, entre otros factores, han generado que en Colombia haya territorios con altos grados de exclusión, en los cuales solo a través de la cultura y el patrimonio hay una oportunidad de inclusión social a través de la reivindicación étnica y desarrollo asociado a sus tradiciones y saberes propios.

La cultura y el patrimonio cultural se mantienen vivos en la vida cotidiana, reproduciéndose de generación en generación, logrando hacer el diferencial que le permite de manera sostenible a los territorios pensar en un modelo de desarrollo desde lo propio de manera sostenible y con la certeza que aporta ampliamente a la construcción de paz.

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