'La Verónica' (2000- 2003). José Alejandro Restrepo. Videoinstalación. 'La Verónica' (2000- 2003). José Alejandro Restrepo. Videoinstalación.

La transformación es cultural

Hay cosas que solo nos atrevemos a nombrar en un alabao, en una contorsión o en un trazo. Así mismo, hay cosas que solo podremos transformar si actuamos conscientemente sobre lo cultural.

2018/11/27

Por Lucía González Duque*

Este artículo forma parte de nuestra revista especial sobre la Comisión de la Verdad. Haga clic aquí para ver todos los contenidos.

Hoy Colombia vive un momento histórico para hacer del dolor y el daño vividos durante años de guerra un tránsito hacia una vida digna. Con esta convicción, la Comisión de la Verdad asume el desafío de contribuir a transformar la sociedad: que esta reconozca la dignidad de todos los seres y el respeto por la casa común, nuestro territorio, para vivir de manera armónica y con gozo la existencia. ¿Por qué ir a lo cultural? Porque la cultura es lo que nos hace humanos, y porque los hechos no se pueden cambiar, pero sí las razones que llevaron a esos hechos. Con esa mirada, la Comisión buscará descifrar intencionalmente las verdades que den pistas sobre las razones (o sinrazones) en que se fundamentan los hechos y pensamientos violentos que han impedido construir la paz –por más de que lo hayamos intentado en reiteradas ocasiones–. Nos proponemos encontrar lo que es necesario transformar en nuestra sociedad para pasar del relato trágico al relato épico: uno en que la vida de todos y cada uno tenga un profundo sentido humano, construido a partir de principios y conceptos comunes. Es un desafío colectivo, que implica comprender, desbaratar imaginarios e instalar nuevos relatos. Somos una página en blanco con demasiados referentes escabrosos, innombrables; y otros que hay que visibilizar, rescatar y empoderar. Ante ese desafío está Colombia.

En la consecución de ese objetivo, la cultura tendrá un rol fundamental, pues es aquello que de manera espontánea –o al menos no necesariamente crítica– establece los valores y las valoraciones, las relaciones con el otro y lo otro; es lo que constituye la matriz de sentido de los asuntos esenciales que nos permiten vivir o no en comunidad. Por eso, lo cultural debe transformarse tanto en el sujeto como en la comunidad. Individual y colectivamente, somos proclives a olvidar temprano, a reaccionar de manera violenta, a juzgar antes de intentar siquiera entender, a ver el mundo un poco maniqueamente (buenos y malos; negro y blanco), a no reconocer ni respetar las diferencias. Eso nos ha llevado a ser apáticos o indiferentes al dolor del otro, a ostentar –a veces, vergonzosamente, con orgullo– poca o ninguna propensión a la movilización social, a mirar afuera para tratar de no ver lo que sucede adentro, a olvidar con facilidad. Decimos, entonces, que el logro de la paz pasa por una reflexión sobre la cultura, pues esta está en todas partes y obra, de manera inconsciente, sobre todos nosotros.

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Esa noción de cultura es, fundamentalmente, un acumulado histórico no solo de recuerdos, sino también de maneras de entender, de hacer juicios, de ver y estar en el mundo. Esas formas prevalecen en el sentido común como un aprendizaje implícito. Justo por eso, el camino hacia una vida en paz debe pasar por una acción consciente sobre la cultura. Debemos potenciar lo que nos hace mejores sujetos, mejores ciudadanos, y estimular cambios de paradigmas, creencias, valores e imaginarios que nos impiden vivir en comunidad de manera armónica.

Habrá que encontrar nuevas formas de construir el relato para no llegar a los mismos resultados. Tendremos que organizar de otra manera las palabras para que el sentido sea otro, y aquí apelaremos a la capacidad de resistencia y resiliencia de las miles de comunidades que luchan por su dignidad y su vida. Debemos entender cuáles son los medios que les han permitido salir adelante y cómo podemos generar e instalar esas capacidades en otros territorios y comunidades. Son las poblaciones más afectadas las que nos han enseñado que las manifestaciones artísticas y culturales permiten deconstruir y complejizar estos imaginarios y profundizar, con el otro, en lo que nos ha pasado. Esas manifestaciones son una forma de tender puentes para la reconciliación y la convivencia, pues hacen posibles diálogos colectivos desde la subjetividad, la sensibilidad y la creación. En este sentido, es importante también investigar y profundizar en las creaciones simbólicas y culturales de las víctimas y de los responsables, cuyas narrativas han permanecido en las sombras. De esta manera sería posible entablar un verdadero diálogo con la sociedad y con las víctimas, en aras de fortalecer y consolidar la convivencia y la reconciliación.

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Solo aprehendiendo las raíces podremos tomar medidas consecuentes para la no repetición, que es y será asunto de todos, por el derecho a vivir en paz. Desligar las construcciones culturales de los valores que han determinado nuestra existencia como sociedad y como nación empobrecería el resultado final y, sobre todo, conduciría a explicaciones funcionales y a recomendaciones que apelarían a cambios de forma, sin llegar al fondo de las concepciones que fundan y rigen nuestro ethos como nación.

La Comisión se propone, entonces, con el concurso de muchos otros: 1) avanzar en la identificación de los contextos culturales en que se despliega el conflicto armado; descubrir los valores arraigados en las culturas que causaron el conflicto y, por tanto, identificar los valores que se deben fortalecer o modificar; 2) develar las transformaciones positivas y negativas producidas en el sistema de valores por las acciones y efectos del conflicto armado y, especialmente, explorar el trauma cultural producido; 3) reconocer y visibilizar las expresiones culturales y artísticas que han acompañado la vivencia de la guerra como manifestaciones de resistencia, resiliencia, memoria y defensa de los valores y la identidad, y promover los lenguajes del arte y las culturas que contribuyen al desarrollo de la misión de la Comisión.

* Comisionada de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición

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