Ficción

Los mejores libros del género del año.

2017/12/12

Por Revista Arcadia

Patria de Fernando Aramburu (Tusquets)

Premio Nacional de Narrativa 2017 en España, Patria, de Fernando Aramburu, es un libro que, leído desde la realidad colombiana, le habla al lector traspasando sus fronteras políticas y geográficas. El día en que la banda terrorista ETA anuncia que dejará las armas, Bittori, la viuda de un empresario asesinado por un encapuchado, decide regresar al pueblo –a su pueblo–, de donde tuvo que huir luego del asesinato. Su reaparición en ese pueblo, muchos años después, sacudirá una falsa calma que reinaba durante los últimos años. Entre las más afectadas está Miren, su mejor amiga antes del asesinato, y madre de un abertzale (nacionalista), quien Bittori cree que puede ser quien disparó. Patria nos habla de lo que es ser una víctima política, de lo que implica una ideología excluyente en un territorio nacional, pero también nos muestra la inevitable decadencia de un conflicto, que siempre comienza derrumbando los estamentos más básicos de una sociedad: la familia y sus amistades. Memoria, perdón y reconciliación, escrito en clave de la historia española.

Tan poca vida de Hanya Yanagihara (Lumen)

Hay que decir que este es un libro difícil. Y no por una escritura enrevesada, ni por una estructura compleja: lo es porque su lectura acaba siendo una experiencia física agotadora. Tan poca vida es una novela que afecta, exprime, revuelca, sacude y hace sufrir; una historia que nos lleva a preguntarnos cada ciertas páginas si vale la pena continuar leyendo.

La novela cuenta la historia de cuatro amigos –Malcolm, JB, Willem y Jude– desde la infancia hasta que se encuentran, a su manera, con el éxito. En el intermedio, sin embargo, se va haciendo evidente que el hilo conductor es el pasado de Jude St. Francis, dueño de un secreto desolador y doloroso que va hundiendo al lector, de a pocos, en una espiral de sufrimiento. Y, sin embargo, el gran mérito del libro reside en que no podemos soltarlo: estamos, a pesar de la dureza de su historia, tratando de llegar a la orilla.

Stoner de John Williams (Fiordo)

Stoner, “la mejor novela estadounidense de la que hayas oído hablar”, es una prueba de que a todo buen libro, tarde o temprano, le llega su hora. Fue publicado en 1965, pasó desapercibido y cayó en el olvido hasta que las ediciones de Vintage (2003) y The New York Review Books Classics (2006) lo redescubrieron. En 2013 los ingleses lo consagraron al elegirlo como libro del año. “Stoner es una obra maestra. Y punto”, dice Rodrigo Fresán en la edición en español, que este año está en las librerías colombianas. “Es el libro más bello del mundo”, dice Emma Straub. O como dice el actor Tom Hanks: “Se trata simplemente de una novela sobre un tipo que va a la universidad y se convierte en profesor. Pero es una de las cosas más fascinantes que haya encontrado jamás”. ¿Por qué es tan fascinante la historia sobre este gris profesor? Porque la narración consigue adentrarnos en la conciencia de Stoner, en su mirada única del mundo. Al final, el secreto de la literatura es sencillo: hay que detener el tiempo que pasa, hay que volver memorable la mediocre vida.

El cuento de la criada de Margaret Atwood (Salamandra)

El cuento de la criada es una novela distópica, situada en la república teocrática de Gilead, antiguamente Nueva Inglaterra, Estados Unidos. Debido a la contaminación y las enfermedades venéreas, la mayoría de la humanidad se ha vuelto infértil y la raza humana ha estado a punto de extinguirse. El gobierno teocrático ha declarado la necesidad de proteger a las mujeres, para lo cual les ha quitado la autonomía y las ha clasificado en castas: las esposas de los comandantes; las Marthas, encargadas de hacer el oficio del hogar; las tías, quienes disciplinan a las jóvenes; las econo-esposas de los oficiales de bajo rango, que deben cumplir con múltiples tareas; las no mujeres, relegadas a las colonias y, finalmente, las criadas. Estas últimas son las únicas mujeres fértiles y su función es producir un hijo para la familia del comandante mediante “ceremonias” mensuales, desprovistas de todo erotismo. Si no lo logran, son desterradas o ejecutadas. La novela, narrada en primera persona, cuenta la vida diaria de una criada en su nueva casa. La protagonista describe la sociedad de Gilead, sus prácticas y su control del lenguaje, a la vez que recuerda por medio de flashbacks su vida anterior.

Tiempo muerto de Margarita García Robayo (Alfaguara)

Tiempo muerto examina la generación de latinoamericanos que migra, no por causa directa de la violencia política –como sucede en otras narrativas de la diáspora–, sino en busca de cierto desarrollo académico que, por cualquier razón, no es posible conseguir en el país de origen. García Robayo se acerca a la cotidianidad de ese sueño académico americano por medio de Lucía y Pablo, una pareja cuya relación está muriendo –está ya muerta– en una pequeña ciudad donde todas las casas son iguales. Lucía, que se enorgullece de no reconocer pertenencias geográficas, muestra que la falta de identificación con un país y la negación de la patria no redunda necesariamente en que las próximas generaciones sean más incluyentes ni tolerantes. Por el contrario, la novela indica sutilmente que las categorías nacionalistas no han sido superadas, que el vacío identitario producto de la migración es uno que falta afrontar, y que para replantear el significado de la patria puede ser útil dirigir la mirada a la madre.

Criacuervo de Orlando Echeverri Benedetti (Editorial Angosta)

Si se quiere comparar la lectura de un libro con un suceso, la de este podría equivaler al sobresalto que sigue a un anuncio inesperado o a un trueno potente en medio de una llovizna inofensiva. Muchos de los lectores de esta primera novela de la editorial Angosta coinciden en algo: es sorpresiva. Las razones son varias: casi nadie conocía bien a su autor, Orlando Echeverri Benedetti, ni esperaba encontrar una historia que transcurre entre La Guajira y Berlín con un ritmo que Héctor Abad Faciolince define como “raro” porque no se parece a otros. El relato, escrito en una prosa seca que recuerda la novela policiaca, cuenta la historia de dos hermanos que quedan huérfanos y se encuentran años después en el desierto junto a una mujer de la infancia. A pesar de la contención y austeridad, su lenguaje encuentra belleza y crea imágenes y sonidos. Y aunque el relato les hace guiños a otros escritores, Benedetti prefiere no revelarlos para que el lector imagine. También deja servido sobre la mesa un tema que nos toca y siempre está ahí: el destino que se impone.

Canción dulce de Leila Slimani (Cabaret Voltaire)

Myriam regresa a casa, una tarde como cualquier otra, con la esperanza de ver a sus hijos, Mila y Adam, y pasar tiempo de calidad con ellos. Pero describir la escena que la recibe como macabra es poco. Los niños están muertos. La sangre cubre las paredes del cuarto. La niñera lo ha hecho con la intención de, luego, acabar con su propia vida. Louise, el ángel del hogar, aquella mujer en la que los padres habían depositado toda su confianza, y todas las responsabilidades de la crianza y el hogar, es una asesina. Así comienza esta historia, que en su narración precisa y sin pirotecnias literarias va develando la vida que se esconde tras las puertas de un hogar en apariencia perfecto. La novela ganadora del prestigioso Premio Goncourt de 2016 urde su trama alrededor del tema de la maternidad. Con una mirada cruda, descarnada y perturbadora, cuenta cómo los hijos no siempre traen solo felicidad a sus madres y la crianza no es necesariamente el acontecimiento más pleno en la vida de las mujeres.

Era más grande el muerto de Luis Miguel Rivas (Seix Barral)

Este no es otro libro de narcos, a pesar de que la historia se desarrolla entre finales de los ochenta y comienzo de los noventa, una época que aún no hemos sabido nombrar. ¿Cómo llamarla? ¿La época de los mafiosos? ¿La de las bombas? ¿La de los carteles de Cali y de Medellín? Como sea, esos años son el telón de fondo para esta novela que, otra vez, no es otro libro de narcos. Y no lo es porque aquí la historia se cuenta desde el humor, algo a lo que nadie se había arriesgado, porque el tema aún requería solemnidad y poner el foco sobre el horror. Pero el tiempo ha corrido y parece que hemos empezado a sanar, y por fin alguien se atrevió a hacer un chiste. Además, aquí los protagonistas no son los capos sino, para usar la expresión del autor, “un par de chichipatos”. Ambas diferencias convierten a esta novela en un relato nuevo, que se aparta de lo tantas veces contado por tantos, y viene a darnos permiso para exorcizar el trauma por medio de la risa.

El viajero de Praga de Javier Vásconez (Pre-Textos)

Gracias a Editorial Pre-Textos, los lectores pueden (re)descubrir una de las novelas más acabadas y representativas de la densa y rica obra del gran escritor ecuatoriano Javier Vásconez, El viajero de Praga, publicada por primera vez en 1996. Los críticos y lectores tanto nacionales como extranjeros celebran la originalidad del retrato del protagonista, el doctor Josef Kronz, un checo que procura escapar de la Historia con su gran H o, más bien, parafraseando a Georges Perec, de la Historia con su gran hacha, huyendo de un régimen autoritario y amenazante y del clima hostil de la Guerra Fría. Su viaje lo lleva desde Praga a un país andino nunca nombrado, aunque pasa antes por Barcelona, el “país más apartado del mundo”, el “más olvidado”, que el lector identifica con Ecuador gracias a los indicios que le proporciona el narrador omnisciente. Este crea un hábil juego de pistas que, si bien a ratos lo desorienta, le permite al lector transcender los espacios de la narración en lugares personales e íntimos.

Al otro lado del mar de María Cristina Restrepo (Alfaguara)

En Al otro lado del mar, de María Cristina Restrepo, se respiran los ambientes de Cartagena y Bogotá en Colombia, de Saarbrücken y Berlín en Alemania, y de Stettin en Polonia, durante los años 1937 y 1944, y en el año decisivo de 1989. Honorine y Albert Harpe viven en Cartagena, y cuando el gobierno nacionalsocialista de Hitler solicita sus certificados de pureza de sangre y nombra a Albert cónsul alemán honorario, empieza a asomarse la expropiación de sus bienes, la expulsión del país y la deportación a Alemania. Sus tres amigos cercanos: Dafna y Daniel –dos hermanos judío-alemanes– y Klaus Fischer –un médico alemán incansable–, tendrán otros destinos. A Klaus le confiscan los bienes y lo deportan a Alemania. Dafna y Daniel, en cambio, logran mezclarse entre la población colombiana. Al otro lado del mar es, como escribió Pablo Montoya, una novela sobre “gente buena en la guerra”.

El nervio óptico de María Gainza (Mansalva)

Es probable que usted, lector de Arcadia, no haya escuchado una palabra sobre El nervio óptico, de María Gainza, aunque el libro se consigue en Colombia desde 2015 y ha circulado en dos ediciones distintas, la de Laurel de Chile y la de Mansalva de Argentina. A ellas ha venido a sumarse ahora la de Anagrama en España. En las cuartas de forros, las tres editoriales describen a El nervio óptico como una novela o una colección de cuentos, pero el lector podría prescindir de tales etiquetas, porque adentro se topará con un paisaje nada familiar. Si bien los relatos incluidos tienen vínculos entre ellos, es mucho más exacto decir que el libro es, sobre todo, un cruce de caminos. Uno puede leerlo como la autobiografía de una aristócrata venida a menos (Gainza es el apellido de muchas calles en Argentina), como una caprichosa guía de museos de Buenos Aires, como un ensayo sobre las relaciones entre vida y pintura, como una colección de miniperfiles sobre algunos artistas notables o como un tratado sobre el arte de mirar. Sea cual sea la opción que se escoja, el libro deslumbra. Además de su certera erudición, además de lo mucho que nos revela, está el portento de su prosa. Gainza parece ser una aventajada lectora del crítico inglés John Berger, él mismo un extraordinario estilista. Las virtudes aprendidas en colecciones como Cumplir con una cita o La forma de un bolsillo seguramente la prepararon para escribir la que, sin la menor duda, es una de las felicidades de este aciago 2017.

La perra de Pilar Quintana (Literatura Random House)

La única aspiración que tenía Damaris era ser madre. Está a punto de cumplir 40 años y ya ha desistido en sus esfuerzos por quedar embarazada, porque sabe que no lo logrará. Pero al adoptar a una perra recién nacida, cuya madre apareció muerta en la playa, siente que quizás en este animal puede proyectar aquellos deseos incumplidos. A la perra la llama Chirli, nombre con el que hubiera querido bautizar a su hija. La cría con leche de fórmula en una jeringa y la carga entre su brasier. Pero la perra es necia, se escapa, se pierde. Cada vez que regresa está embarazada. Esto va colmando la paciencia de la protagonista. Narrada con un lenguaje sencillo, pero una prosa acertada, Quintana muestra en esta, su cuarta novela, todo su talento a la hora de narrar. La historia tiene lugar en lo profundo de la selva del Pacífico colombiano. Un ambiente asfixiante, unas circunstancias dolorosas, una pobreza infinita, dictan la atmosfera de un libro que jamás busca la compasión ni la lástima y que se aleja de todo cliché para contar una Colombia que ha sido ajena a la literatura.

Azares del cuerpo de María Ospina Pizano (Laguna Libros)

Los cuerpos de este libro migran, se buscan, a veces también se pierden. Son intérpretes, voces que revelan historias sobre el deseo de encontrar a otros. Aquí todo cuerpo es un cuento. María Ospina Pizano, doctora en Literaturas Hispánicas de la Universidad de Harvard, hace su debut en la literatura colombiana con este libro de cuento en que usa la ficción y la narrativa literaria para representar algunas de sus reflexiones en torno a las ficciones latinoamericanas y el cuerpo. El resultado son seis cuentos que van desde la historia de una mujer desmovilizada de la guerrilla y el libro que nunca termina de escribir hasta la de una mujer que regresa a Bogotá y se obsesiona con unas señoritas.

Cuentos completos de Roald Dahl (Debolsillo)

Muchos lectores experimentan una suerte de felicidad secreta cuando descubren que los personajes del escritor galés dicen o actúan según las normas de lo políticamente incorrecto: en su maldad o en su bondad, hablan como piensan. Dahl, uno de esos escritores con legiones de lectores –del que muchos sospechan es un escritor solo para niños como si eso fuera algo negativo– nació en 1916, se crió en África y fue piloto durante la Segunda Guerra Mundial: fue un escritor del siglo XX, en todo el sentido de la palabra. Escribió aislado en un viejo porche muchos de los cuentos que Hitchcock incluyó en su popular serie de televisión y muchos de los personajes que amamos –Jorge, Matilda, Charlie–. Este volumen, reúne por primera vez todos los relatos del escritor: seis de ellos no habían sido traducidos y algunos no habían contado con la autorización de su familia para incluirse en esta edición, que es estupenda para cualquier lector convencido de que la mejor literatura es una forma del humor. Se echa de menos, eso sí, una nueva traducción integral y no el pastiche que presenta la editorial por su evidente desigualdad.

El club de los mentirosos de Mary Karr (Periférica y Errata Naturae)

Un padre alcohólico, una hermana rebelde, una madre con una lista de exmaridos a sus espaldas, cuyos secretos amenazan con destruirlos a todos. Todo esto, en los años sesenta y en una localidad petrolera, perdida al este de Texas. El club de los mentirosos, traducido al español este año por Periférica y Errata Naturae, es la tragicómica niñez de Mary Karr, una poeta, escritora y profesora, también del este de Texas. Esta es su novela autobiográfica. Sin embargo, el lector podría pensar que la protagonista de su propia historia no es ella, sino la madre: un personaje maravilloso y complejo, que se convierte a lo largo del libro en la clave del relato. Cuando se publicó por primera vez en Estados Unidos, El club de los mentirosos fue un éxito absoluto y fue alabado por llevar al género de las memorias o la autobiografía a un nuevo lugar.

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