Fotos: Alfonso J. Venegas. Fotos: Alfonso J. Venegas.

Preludio a la elasticidad del género

Lo que no es real es lo que se hace invisible.

2017/11/22

Por Alfonso Venegas* Bogotá

Brayan Garzón, un caso que estremeció a la comunidad LGBTIQ.

La tarde del domingo 16 de octubre de 2016 se convirtió en una tragedia para la familia de Brayan Garzón. Ese día, los noticieros de todo el país publicaron la noticia de que el joven ciudadano habitante de la localidad de Engativá salía de un baby shower, que iba junto a su esposa embarazada, que estaba maquillado por una penitencia en un juego, que pasaba por una tienda y que una mujer lo apuñaló después de una riña. Contaron que Brayan iba a ser padre, que su hijo no nacido quedaría huérfano, que su asesinato había sido por estar maquillado y que, como todo buen muerto, este era santo. Un año después, ya concluido el caso, judicializada la asesina e indemnizada la familia, se sabe que hay ciertos matices que los medios no mostraron, bien sea por amarillismo, por ignorancia del caso o por la inmediatez de la prensa. La forma en que se mostró la noticia evidentemente conmovió a la comunidad LGBTIQ de Bogotá. Tanto así que el artista Alfonso J. Venegas sintió que se estaba gestando en el país un coctel homofóbico, mezcla de la misoginia y lesbofobia que se evidenció con las cartillas de educación de Gina Parody, más el trato satanizante que tuvo el enfoque diferencial de género de los acuerdo de paz, sumando la cruzada discriminatoria del referendo de Viviane Morales y la cereza de este: un supuesto “crimen de odio” en el que una mujer, en un acto de homofobia desmedida, atacaría a puñal a un hombre por estar maquillado. Un chivo expiatorio que no resultó ser tan bueno y que, como dice René Girard, fue más que todo una víctima de violencia mimética.

Muñequita Barbada fue una serie fotográfica que Alfonso J. Venegas y Fernando Riveros hicieron en contrarespuesta a estos atropellos contra la comunidad LGBTIQ que promovieron grupos religiosos y políticos de corrientes de extrema derecha. Con una publicación en redes sociales pudieron convocar a 130 hombres de todas las identidades sexuales y de género para que se maquillaran y se dejaran hacer un registro fotográfico en memoria de las víctimas de crímenes de odio. Venegas y Riveros hicieron un intento de radiografía de la sociedad bogotana. Descubrieron con su proyecto que los medios de comunicación y la política manejan unos discursos muy distintos a las percepciones que tienen muchos ciudadanos en Bogotá. Para los artistas fue relativamente fácil encontrar una treintena de hombres heterosexuales, 20 bisexuales, 10 asexuales, un hombre transgénero, una mujer transgénero y 68 hombres gays cisgénero que estuvieran igual de inconformes con la latente homofobia que hubo el año anterior. Formular una obra que se presentara como un preludio a la elasticidad del género era un reto para Alfonso Venegas: mostrar a 130 hombres con barba maquillados es ir en contra de todo el binarismo interpuesto y acentuado que se quiso imponer en el país y que sigue solapadamente, estando latente en el inconsciente colectivo. Es estirar el caucho desde el lado más frágil y transgresor: Desde replantear la masculinidad con un gesto y un poco de maquillaje. En cierto modo es jugar con fuego porque se está mostrando una realidad que antes era invisible: La masculinidad es tan frágil que se rompe con un poco de colorete y una quebrada de muñeca.

El artista Alfonso J. Venegas, con sus obras y ejercicios estéticos, busca demostrar esta categorización de lo gris en el sexo y el género porque considera que cada extremo es un lado del caucho que se estira y, tanto en la sexualidad como en el género, no hay héroes ni villanos. Solo hay una búsqueda de la identidad.

* Artista y fotógrafo.

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