Camilo Jiménez Santofimio, director de ARCADIA. Foto: Revista ARCADIA Camilo Jiménez Santofimio, director de ARCADIA. Foto: Revista ARCADIA

Cinco ideas para sacar a los medios de sus agendas...

#ColombiaEsNegra | ... Y comprender que lo que no parece importante es, quizá, lo que más importa.

2018/07/24

Por Camilo Jiménez Santofimio*

En el dilema sobre si lo que un medio de comunicación debe hacer es mostrarle a la gente lo relevante, o más bien dejar que las personas le muestren al medio lo que ellas consideran relevante, mi posición siempre ha tendido más hacia lo segundo: aceptar con humildad que la agenda no es nuestra (ni de los directores, ni de los editores), sino que surge del ámbito de lo público, que es en realidad el lugar donde las cosas ocurren. Este proyecto de ARCADIA, “Colombia es negra” –posible gracias a socios como la Organización Internacional para las Migraciones (oim)– nace de ese ejercicio de quitarnos las anteojeras, abrir los ojos al mundo y acercarnos a él.

La decisión ha valido la pena. Nos llevó, por una parte, a entender que uno de los eventos culturales más importantes del país –el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez– no se desarrolla en los salones de exposición de Bogotá, ni detrás de las murallas de Cartagena, sino en la Unidad Deportiva Alberto Galindo de Cali. También nos permitió saber que se trata de un acontecimiento que reúne a miles de personas de todo el Pacífico colombiano que peregrinan hasta la capital del Valle para vivirlo. Por otro lado, al decidir adentrarnos en el festival a través de esta edición, nos dimos la oportunidad de conocerlo de cerca y, como colombianos, de reconocernos en él: en sus logros y en sus desafíos; en nuestra división y nuestro anhelo de una unión. Transmitirles esta experiencia a nuestros lectores se convierte así en uno de esos aportes para los cuales los medios, como lentes que son de la realidad, han sido hechos.

A mí como director, la experiencia también me ha permitido renovar algunas convicciones básicas del trabajo periodístico, tan fundamentales que quizá justamente por eso de improviso se vuelven parte del paisaje y dejamos de atender.

1) REVISARNOS: me refiero a nosotros mismos, los periodistas, y en especial a los motivos que nos llevan a tomar decisiones. En los equipos de trabajo de los medios todavía muchas veces impera la opinión particular el jefe de turno o la confianza en el denominado “olfato periodístico”, pero se olvida que esa opinión necesita una validación y que ese olfato necesita estímulos. Confeccionada en una oficina, la agenda se quedará siempre lamentablemente incompleta.

2) SER AUTOCRÍTICOS: esto puede estar vinculado con lo anterior, pero sobre todo tiene que ver con el hecho de que no solemos serlo. Quizá sea un asunto cultural –la inseguridad, el temor al fracaso, la vergüenza de equivocarse y ser expuesto por ello–, pero la necesaria evolución de los medios hoy nos conduce forzosamente a ser quienes lideran el cambio, no quienes se adaptan a las circunstancias. Audiencias cada vez más críticas exigen medios cada vez más críticos de sí mismos. De lo contrario, las audiencias no tendrán problema en ignorarnos. En nuestro caso, haber reflexionado y habernos dado cuenta de que por mucho tiempo no habíamos puesto nuestro foco en la cultura del Pacífico colombiano nos permitió sacar adelante un proyecto que, esperamos, tendrá un impacto y les dará a nuestros lectores la sensación de que queremos mantenernos vigentes.

3) SALIR: esto implica tanto viajar para hacer la cada vez más escasa “reportería de campo”, como también desapegarse de los esquemas mentales que han hecho que los periodistas siempre estemos buscando investigar, contar y presentar las historias de la misma manera. En el caso de este número de ARCADIA, lo hicimos a través de los sentidos y el talento de trece autores de todo el país, y así logramos una muy anhelada “salida de campo”. Es refrescante hacerlo, no solamente porque ahí, afuera, es donde se encuentra el país que hay que contar, sino también porque al estar en lugares menos familiares uno mismo –este medio mismo– es el que termina por renovarse.

4) ESCUCHAR: uno de los posibles efectos que podría tener hoy en Colombia el periodismo es el de poder aportar a reconstruir tejidos sociales; rotos por la miseria y la violencia en que ha vivido gran parte del país durante su historia. ¿Pero cómo? Si hay una facultad que deba tener un comunicador es la de escuchar, saber escuchar, lo cual significa ser capaz no solo de ser testigo, sino también, en el mejor de los casos, actor en cuanto a la facilitación del diálogo y a la posibilitación del testimonio. Se trata, entonces, de escuchar al otro, máxima ética para rearmar a nuestra sociedad.

5) SER AUDAZ: no exige mucho. Pide decisión, algo que un medio de comunicación o un periodista necesitan no perder jamás. Ser audaz puede querer decir ser provocador, atrevido, arriesgado. Pero también puede solo significar ser independiente. La independencia muchas veces cuesta, y a
los medios cada vez más en las coyunturas actuales. Pero la independencia, a la vez, es un objetivo y un botín. Y es la marca del trabajo mancomunado que hizo posible esta edición especial.

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