David Gilmour (izquierda) y Roger Waters en el concierto Live 8 en Hyde Park, el 2 de julio de 2005. Crédito: Dave Hogan / Getty Images. David Gilmour (izquierda) y Roger Waters en el concierto Live 8 en Hyde Park, el 2 de julio de 2005. Crédito: Dave Hogan / Getty Images.

“Yo soy Pink Floyd”

El lanzamiento del nuevo disco de Roger Waters coincide con el estreno del concierto de David Gilmour en Pompeya y de un documental de la BBC sobre él. Gilmour y Waters hoy no se soportan a pesar de la diplomacia. ¿Quién se quedó con el control simbólico de Pink Floyd y qué ha sido de sus carreras en solitario?

2017/08/25

Por Jacobo Celnik* Bogotá

La feroz batalla de egos artísticos empezó, formalmente, el 31 de octubre de 1986. Ese día el bajista Roger Waters interpuso una demanda ante las altas cortes británicas para disolver la marca (sociedad comercial) Pink Floyd. Alegaba que la banda carecía de “poder e influencia y debía ponerse fin a su legado con el fin de mantener su integridad y el buen nombre”. En ese otoño Pink Floyd era la banda invisible. Atrás quedaban los días de gloria y fortuna. Sus miembros permanecían en el anonimato, hasta que Waters los puso de nuevo en la agenda de los medios.

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