Juan David Padilla / Archivo MinCultura. Juan David Padilla / Archivo MinCultura.

¡Santa Bárbara bendita!

Entre las piezas colombianas que viajaron por el año Colombia-Francia, estaba la talla barroca de la mártir Santa Bárbara, la imagen más representada en la colonia neogranadina. En esa y otras obras de arte se esconden preguntas sobre la representación. ¿Por qué las espadas que quiebran los cráneos se reservan para los hombres? ¿Por qué se habla de santos prepucios, mientras que el tema de las vaginas es vedado? ¿Qué hay detrás del cercenamiento heroizado y espectacular de la sexualidad femenina?

2018/01/23

Por Sol Astrid Giraldo E.* Medellín

Bárbara, la santa que este mes todavía está expuesta en el Museo del Louvre de París, es una gigante de más de dos metros. La vi por primera vez en la exposición Habeas Corpus del Banco de la República, en 2010. Ya conocía varios registros fotográficos de esa obra, de la colección del Palacio Arzobispal de Bogotá, pero nada se compara con su presencia escénica. Me hubiera arrodillado. Fue hecha para eso: para arrebatar, conmover, doblegar. Como toda escultura barroca, diría Argan, es una brillante máquina de persuasión.

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