Hector Peña Hector Peña

Sí, ¿por qué no?

El gobierno y las Farc deben honrar la palabra empeñada y el pueblo debe estar a la altura, participar y estar vigilante a los desarrollos del proceso.

2016/09/29

Por Héctor Peña Díaz

Hay que tener cuidado o por lo menos sospechar de los optimistas y pesimistas profesionales. Unos y otros están atados a sus propias pasiones y quieren validar a toda costa su particular mirada de la realidad. Si se trata de políticos de oficio, la cosa es mucho más seria de lo que uno pueda imaginar. Ambas perspectivas quieren conducir al que escucha o al que lee hacia los cielos o los infiernos que fabulan. En un caso —aquí me refiero al acuerdo final entre el gobierno y la guerrilla—, le otorgan un alcance utópico que implicaría un nuevo comienzo solidario y una era de fraternidad entre los colombianos; en el otro, insisten en derivar consecuencias catastróficas que nos llevarían a uno de los círculos del infierno. Los primeros manipulan la ingenuidad y esperanza, los segundos, el miedo.

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