Teresa de Jesús Vente Ferrín. Foto: C. S. Prince. Teresa de Jesús Vente Ferrín. Foto: C. S. Prince.

Teresa de Jesús Vente Ferrín, la poeta de Timbiquí

#ColombiaEsNegra | Teresa de Jesús Vente Ferrín es considerada una de las personas más sabias de su comunidad. Sus poemas reflejan el sentir de los negros del Pacífico: el sentimiento de arraigo, pertenencia, identidad; la necesidad de resistir al olvido; el matriarcado.

2018/07/24

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Teresa de Jesús Vente Ferrín nació el 17 de junio de 1936 en Santa María del Sesé, en Timbiquí, Cauca. Es especialista en Educación Fundamental de la Escuela Superior Piloto de Orientación Rural Femenina (Bogotá) y licenciada en Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad Libre (Guapi, Cauca). Ha recibido varios reconocimientos de diferentes órganos gubernamentales, uno de ellos, una mención de honor de la Gobernación del Valle del Cauca como “Mujer sobresaliente del Pacífico en las áreas cultural y educativas”. Ha sido docente por más de cincuenta años. Es poeta y autora de Timbiquí de mis ensueños. Poemas y canciones.

Negra soy

I

Negra soy y me siento

igual de hermosa

con la más linda flor

que adorna los altares

del divino redentor.

II

Negra soy y me comparo

con las bellas mariposas

que engalanan el jardín

con sus alas vaporosas.

III

Negra soy y me siento con valor

de defender mis causas día a día

luchando con fe, con amor

con entereza y valentía.

IV

En mis versos lo digo con empeño

no os fijéis en mi color moreno

que mi piel es el producto de una raza

con la sangre roja, igual a la del mismo Nazareno.

V

Una raza que lucha y se defiende,

¡con gran gallardía! Que ni la opresión

de las cadenas blancas

doblegaron su fe y su dinastía.

Se va la matrona

I

Se va la matrona de un feliz hogar.

Se va para siempre, no va a regresar

dejando su casa triste y desolada

y hasta la naturaleza va quedando

enlutada.

II

Se va la madre que tanto amó

y a todos sus hijos les dedicó

los muchos cuidados, los largos desvelos

que por el bien de ellos se sacrificó.

III

Se va lo más bello que nos da la vida,

¡se va la esperanza, se va la alegría!

Queda en nuestra alma la fe ya perdida,

solo en los recuerdos estará presente

de noche y de día.

IV

Triste despedida, triste realidad

que tarde o temprano nos debe llegar

marcando el sendero de la eternidad,

abriendo las puertas de la orfandad.

V

Que el Padre Eterno sepa acogerte

y las oraciones que vamos a enviar

sean lo más digno de nuestro anhelo

de amor, de esperanza, de paz y bondad.

Timbiquí, Cauca. Foto: Luis Ángel Murcia.

Lamento timbiqueño

I

Deja de llorar, mí río,

deja de llorar, mi tierra,

porque tu llanto me ahoga

con esas quejas tan hondas

que traspasan las montañas

clamando justicia y honra.

II

Sé que has sufrido tanto,

con el correr de los tiempos,

porque solo te han tenido

para darle al extranjero

las riquezas de tus tierras,

sin importarles aquellos

que por algo te lamentas.

III

Todos tus antepasados

han muerto con grandes penas

de no poderte auxiliar

y demostrarle a Colombia,

el clamor que llevan dentro

no solo en el corazón

sino también en sus venas.

IV

¡Pobre pedazo de tierra!

Huérfano terruño mío

hasta cuándo te maltratan

¿hasta cuándo son impíos?

Ahora han traído a los rusos

que te sigan desangrando

como terruño baldío.

V

Hemos sido muy pacientes

en espera del respeto

pero cada día que pasa

la esperanza es muy poca

pero hoy yo te lo juro

Timbiquí, que no hay de otra.

VI

Y en el nombre de mis padres

y mis sagrados abuelos

que por ti fueron sufriendo

te lo juro Timbiquí

que vendrá un futuro bueno

y con capacidad y talento

a ti te rescataremos.

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