‘Dignidad’, una obra donde la ética, la moral y la corrupción están en la misma mesa. Foto: Hormiguero Teatro ‘Dignidad’, una obra donde la ética, la moral y la corrupción están en la misma mesa. Foto: Hormiguero Teatro

‘Dignidad’, el despacho de la corrupción hecho teatro

La moral de un joven político soñador y las artimañas de un viejo político sin escrúpulos se enfrentan en un ambiente de favores, promesas y juegos sucios. Reseña de la obra que se presenta en la Escuela de Artes Guerrero.

2020/03/04

Por Angélica García

Colombia, un país lleno de personajes que la representan sin un toque de dignidad ni humanidad, que lleva la corrupción en la frente. Un país que en cada campaña política y en cada época de elecciones ve una nueva feria de la demagogia y mentira. En Colombia, creer en las promesas de los nuevos y viejos políticos es cada vez más difícil, y la esperanza de tener un dirigente que trabaje por el pueblo es siempre menor. Esos son los efectos de años enteros de malos gobiernos, de leyes rotas, de promesas perdidas en corrupción y dinero mal gastado, de obras sin hacer, de elefantes blancos, muertes, y más, y más corrupción.

Precisamente de esto nos habla ‘Dignidad’, una puesta en escena dirigida por Andrés Caballero que se encuentra en temporada en la Sala Ágora de la Escuela de Artes Guerrero.

¿Cuál es el precio de la moral? Esta pregunta está latente en casa escena de la obra que protagonizan Carlos Alberto Pinzón y Giancarlo Mendoza. Foto: Hormiguero Teatro.

La puesta en escena está ambientada en el despacho de un partido político, que puede ser cualquiera de tantos que cada día son menos creíbles, y en esta se mueven dos personajes: un joven político soñador, y un “viejo” político curtido y lleno de artimañas para conseguir su objetivo, posicionar a su candidato y, desde allí, obtener un sinfín de beneficios. La historia es tan cotidiana como aterradora. Cuando se abre el telón en el teatro, metafóricamente se abre el telón de la política, pero no la que tiene lugar en las plazas públicas o en los medios de comunicación, sino la política donde se toman las decisiones de fondo, en la que se trafican votos, circula dinero de chantajes y se rifan puestos estatales.

Con rigurosidad, ritmo y una buena entonación, como una sinfonía de Beethoven, Carlos Alberto Pinzón y Giancarlo Mendoza transitan la obra, que tiene una fuerte carga dramática y actoral. Desde que se enciende la luz, el espectador se conecta con estos dos personajes, con el espacio, con el olor, con las intenciones de cada uno ycon lo que esconden. De hecho, la obra convierte al público en un cómplice más que, de seguro, si estuviera allí sentado en medio del poder, no sabría si hacer caso a su dignidad, a su ética y moral u obviarlas y caer en el círculo vicioso de la corrupción.

La corrupción golpea a la humanidad entera, pero en un país con un porcentaje tan alto de corrupción como Colombia, donde cada inversión social tiene un buena tajada de chantaje y “favores”, donde se mira por encima del hombro a los derechos humanos, donde el robo de proyectos de bien común es tema diario, y donde la muerte de personas que luchan por el país parece normal, retumba una obra como ‘Dignidad’, del dramaturgo español Ignasi Vidal. La pandemia de la corrupción es fuerte, y una vez empieza a enfermar individuos no cede hasta dejarlos a todos infectados. El antídoto, por su parte, parece aún no haber sido descubierto. Hay, eso sí, inyecciones que disminuyen sus efectos y le permiten florecer al progreso y al bienestar común, que usualmente viven en la sombra.

Ver arte siempre abre los ojos. En este caso, en el intercambio de imágenes y sensaciones que propone esta obra se produce una reflexión inevitable. Una vez los espectadores se sientan en sus sillas y disponen la mirada a la creación, se rinden a salir conmovidos o enfurecidos. Y así esto no cambie el mundo, así no vaya a erradicar de repente la corrupción, reta y pone en tela de juicio aquello que está mal, esta realidad que ilustran los artistas desde su creatividad y sensibilidad.

Jueves, viernes y sábado 8:00 p.m. 

Sala Ágora - Academia de Artes Guerrero 

Carrera 18A # 43- 50 

Entradas en la taquilla del teatro 

Más información, aquí

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