"El final de la serie es una mezcla entre el rechazo por un cambio radical acompañado de un viejo motivo anti-feminista". "El final de la serie es una mezcla entre el rechazo por un cambio radical acompañado de un viejo motivo anti-feminista".

La lectura del filósofo Slavoj Žižek del final de 'Game of Thrones'

Para el filósofo esloveno, lo que subyace en el final de la popular serie de HBO es un rechazo a los cambios sociales y políticos radicales y la imposibilidad de pensar a la mujer como agente de cambio en el mundo contemporáneo.

2019/05/28

Por RevistaArcadia.com

Poco después del final de la serie de televisión Game of Thrones emitiera su último capítulo, el filósofo esloveno Slavoj Žižek, uno de los rockstars de la filosofía contemporánea, escribió un artículo en el periódico británico The Independent. En él, Žižek concluyó que el final de la serie perpetua una concepción de fatalismo respecto a las posibilidades de una revolución social y política y el miedo generalizado a la fígura de una mujer fuerte en la vida pública.

“El final de la serie es una mezcla entre el rechazo por un cambio radical acompañado de un viejo motivo anti-feminista”.

Como se lee al principio del artículo, más allá de los debates más comentados respecto a los errores que llevaron a la mala acogida que tuvo el final de la serie —como la falta de profundidad y consistencia psicológica con la que se abordó el destino y final de los personajes, siendo el más reprochado el de Daenerys— Žižek invita a hacer una lectura del trasfondo ideológico que subyace en la última temporada de la popular serie.

En primera instancia, Žižek desglosa la estructura narrativa de la última temporada de la serie para explicar que la gran pregunta ideológica que subyace en la última temporada de la historia es: "¿Debería ser la sublevación contra la tiranía, tan solo una lucha por el regreso de la antigua y amable versión de un orden jerárquico, o debe haber un desarrollo en la búsqueda de un nuevo orden?".

A esta pregunta, según Žižek, la serie responde, al mejor estilo de Rebelión en la granja,  que no hay posibilidad de éxito en las revoluciones sociales y de haber una, se está destinado a caer en un ciclo que asemeja al "mito de la sucesión" en la Teogonía de Hesíodo.

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La dimensión de género toma especial relevancia, en la lectura de Žižek, cuando se considera que las agentes que prometían un cambio en la serie, fueron mujeres. Quienes, al igual que lo propone Mary Ann Doane, pionera en el estudio del género en el cine, respecto a las figuras femeninas que subvierten el rol de su género que es impuesto desde el patriarcado y que se manifiesta en las representaciones de la pantalla —en especial la figura de la femme fatale terminan por ser castigadas por sublevarse.

Esto resuena con la forma en que los escritores de la serie encontraron la manera de acabar con Daenerys como manifestación de un cambio cambio político y social radical —en palabras de Zizek, "el único agente en la serie que realmente luchó por algo nuevo, por un mundo nuevo que pusiera un fin a las viejas injusticias"— de la cual no sobra encontrar equivalentes en los figuras políticas del siglo XX que cayeron por ser demasiado radicales para su contexto. Tal es el caso de Mohammad Mosaddeq en Irán, Gamal Abdel Nasser en Egipto, Salvador Allende en Chile y, claro está, Jorge Eliécer Gaitán en Colombia.

“Esta marginalización de las mujeres es un momento clave en la lección liberal-conservadora que da el final de la serie: las revoluciones han de fracasar, traen consigo una nueva tiranía”.

Por esto, para Žižek, la octava temporada se perfila como una evasión y/o rechazo al cambio radical y además, está permeado de un discurso que antifeminista que se manifiesta en un “vergonzoso y vulgar motivo de una mujer insatisfecha sexualmente que explota en una furia destructora”.

“Daenerys como la Reina Loca es estrictamente una fantasía masculina (...) la imagen de Daenerys mientras vuela en un dragón y quema casas y personas expresa la ideología patriarcal acompañada de su miedo por una mujer “fuerte” en la política”.

En contraposición a la mujer que subvierte como Daenerys, está la figura femenina que es celebrada en la serie, es la de Sansa. Un personaje que, como explica Žižek: “Es el tipo de mujer que el capitalismo de hoy en día ama: combina la delicadeza femenina y simpatía con una dosis de intriga, lo que la hace encajar perfectamente con las nuevas relaciones de poder”.

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Es así que, desde el rechazo a Daenerys y el éxito de Bran y Sansa, la última temporada es una invitación al miedo a la revolución y a perpetuar el fatalismo característico de la posmodernidad de la incapacidad de generar cambios reales. Por lo que, según cree Žižek, la serie no nos ha llevado a ningún lado.

“Uno no puede dejar de reconocer que aquellos que fueron fieles a Daenerys hasta el final son más diversos —su comandante militar es negro— mientras que los nuevos gobernantes son nórdicos y blancos. La reina radical que quería más libertad para todos, sin importar su posición social ni su raza, es eliminada. Las cosas regresan a la normalidad”.

Lea el artículo completo de Zizek en ‘The Independent‘ haciendo clic aquí

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